Nunca antes en la historia, las sociedades que habitan dentro de las grandes ciudades tuvieron tantos servicios urbanos como en la actualidad. Es a partir del siglo pasado con los acelerados avances tecnológicos, que el hombre tuvo la posibilidad de construir enormes avenidas y soberbios edificios, además de innumerables aparatos y vehículos electromecánicos para facilitar la transportación y el quehacer cotidiano.
Es a partir de este periodo que la ciudad alcanza su máxima grandeza, pero a pesar de todos los adelantos a su servicio, en ningún lugar del mundo, se ha podido erradicar un fenómeno común a todas las grandes urbes, sobre todo en Latinoamérica y los países del tercer mundo: la -Arquitectura Informal-, y los asentamientos irregulares que se ubican en la periferia.
Las grandes urbes, a pesar de los adelantos a su servicio, también albergan extensas zonas donde la miseria se manifiesta con una gama de múltiples problemas: hambre, insalubridad, promiscuidad y delincuencia, debido principalmente a la explosión demográfica.
El aumento de población en las ciudades conlleva una serie de necesidades: mayores fuentes de trabajo, aumento de servicios urbanos, aumento en el número de viviendas e incluso el incremento de centros de esparcimiento, que lamentablemente por la carencia de recursos económicos en los países en vías de desarrollo son imposibles de satisfacer.
Ante la imposibilidad de atender de manera oportuna los requerimientos de sus habitantes, las ciudades se ven invadidas por chozas amontonadas unas junto a otras, que desafían a las leyes de la gravedad, en las que las condiciones de vida para sus habitantes son la mayoría de las veces infrahumanas.
Barrios enteros son construidos sobre la base de la improvisación, compuestos por viviendas hechas con infinidad de desechos industriales, buscando adecuarse al clima y a los vientos a base de increíbles –y no siempre fallidas ni desdeñables- soluciones constructivas. Estas colonias no son sino el símbolo de la contradicción de la sociedad y el urbanismo modernos.
La aparición de las arquitecturas informales, e incluso de colonias enteras donde habitan cientos de familias se construyen muchas veces en unas cuantas horas. El procedimiento para llevarlo a cabo es por lo general el siguiente: el líder de un grupo de personas –que por lo general son inmigrantes que vienen del campo en busca de trabajo a la ciudad- convoca a los diversos jefes de familia, posteriormente escogen de manera cuidadosa un lote, al que previamente han observado para confirmar que no sea utilizado por nadie, que no tenga un dueño que pudiera reclamarlo ni que tampoco sea vigilado por la autoridades. Una vez confirmado que confirman que el predio esta abandonado lo que sigue es ocuparlo con una serie de láminas, cartones, pedacería de tabiques, madera y todo tipo de materiales de desecho que les servirán para construir las precarias viviendas. Al mismo tiempo que unos acarrean los materiales de construcción, otros van improvisando veredas, cortando hierbas y moviendo piedras a lo largo de lo que serán las callejuelas y andadores.
Por lo general este tipo de terrenos se encuentra en la periferia de las ciudades, por ello carecen de servicios elementales como el agua potable, drenaje y la electricidad. Sin embargo, el ingenio humano va improvisando soluciones con las que poco a poco se cubren las necesidades básicas. Por lo general, la electricidad es el primer servicio que pueden obtener, para ello solamente es necesario encontrar el poste de luz más cercano al terreno para posteriormente tender una maraña de cables que se distribuirá hacia las diferentes viviendas.
El agua, por ser un elemento fundamental para la vida es un recurso que se obtiene acarreando cubos de agua, sin importar las condiciones del terrenos ni la distancia que se tenga que recorrer. El drenaje es el servicio que presenta más complicaciones, pues si no existe en las proximidades una red pública, los habitantes, en el mejor de los casos, y cuando las condiciones económicas les permiten conseguir los materiales necesarios, improvisan fosas sépticas y letrinas. Cuando no es posible resolver el problema del drenaje se generan peligrosos focos de insalubridad, que generan todo tipo de enfermedades e infecciones.
Este fenómeno urbano ha generado infinidad de debates, que incluso han ido más allá de del diseño urbano y de la arquitectura. Durante mucho tiempo se ha discutido sobre cómo resolver el problema de la arquitectura informal, y lo que se ha podido comprobar es que la solución no consiste en erradicar este tipo de asentamientos, pues así como llegan las autoridades a desalojarlos, en unos cuantos días, los denominados -paracaidistas- se instalan en algún otro predio, siguiendo el mismo procedimiento que utilizaron con anterioridad.
A lo largo de más de medio siglo, se ha comprobado que ni la creación de modelos urbanos perfectos –como sucedió justamente durante el periodo moderno- ha podido terminar con el problema de los asentamientos irregulares, por lo que lo más adecuado quizá sea reconocer lo informal para integrarlo a la urbanización formal.
Algunas propuestas en torno a lo urbano informal.
Desde los años 50 del siglo pasado, grupos como los situacionistas
[1] propusieron alternativas para la ciudad post-industrial; entre ellas el denominado urbanismo unitario. Los situacionistas concebían al urbanismo unitario [UU] no como una doctrina del urbanismo si no como una crítica a la planificación urbana impuesta por el capitalismo: -El urbanismo no existe: no es más que una ideología, en el sentido de Marx [...] El capitalismo moderno, que organiza la reducción de toda la vida social a un espectáculo, no es capaz de ofrecer otro espectáculo que el de nuestra propia alienación. Su sueño urbanístico es su obra maestra-.
-Walking City, ciudad diseñada a partir de diversas ideas en torno a la movilidad, el uso del tiempo libre y los espacios de recreo-.
El urbanismo unitario de los situacionistas concebía el entorno urbano como un terreno de juegos de participación: -[...] La planificación urbana en su conjunto sólo puede entenderse como el dominio de la publicidad-propaganda de una sociedad, es decir, como una organización de la participación en algo en lo que es imposible participar-
[2]. Y estaba en contra de la fijación temporal de las ciudades, por lo que con sus propuestas buscaban la transformación permanente, el movimiento acelerado del abandono y la reconstrucción de la ciudad en términos temporales y espaciales.
Durante la década de los 60, siguiendo la línea de las ideas situacionistas-, Archigram
[3], un grupo de arquitectos británicos desarrolló proyectos como Instant City, Walking City y Plug-In-City a partir de diversas ideas en torno a la movilidad, el uso del tiempo libre y los espacios de recreo.
Aunque casi todos los proyectos de Archigram estuvieron estrechamente relacionados con el urbanismo y la arquitectura informal -aplicados por necesidad en los asentamientos informales de los países en vías de desarrollo-, en Latinoamérica muchas de esta propuestas han sido consideradas como piezas artísticas más que como propuestas urbanas.
-Plug-In-City, ciudad diseñada a partir de diversas ideas en torno a la movilidad, el uso del tiempo libre y los espacios de recreo-. Si no puedes ver el video,
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¿Omisión de la realidad?
El problema de muchas de las ciudades latinoamericanas radica fundamentalmente en que los urbanistas y arquitectos sueñan en convertirlas en -otras ciudades-, similares a las ciudades de primer mundo. La búsqueda de la utopía ha omitido durante años la realidad: los entornos miserables y de pobreza extrema e incluso el propio clima del lugar. Además de que injustamente ha negado el hecho de que en los asentamientos irregulares habita la fuerza de trabajo con la que se mueve la ciudad. Los “paracaidistas” o “invasores” se ocupan de los menesteres indispensables para que la ciudad funcione adecuadamente.
¿Lo necesario es entonces, además del reconocimiento de lo informal, no será una práctica más responsable y justa por parte de los urbanista y arquitectos? ¿No podría ser la justicia la verdadera fuerza de cambio en las ciudades contemporáneas?
1. Situacionistas/Situacionismo El situacionismo comparte con otros movimientos de la vanguardia el interés por las posibilidades de la tecnología, el cuestionamiento al urbanismo de la inmediata postguerra, y una fuerte crítica social y estética a las formas de la sociedad de consumo. A diferencia de Archigram tiene una fuerte componente conceptual, radicalizada, mucho más militante en lo político, y con escasa preocupación por generar imágenes seductoras. Lo que lo distingue de otras tendencias que abordaron los problemas urbanos de la sociedad postindustrial, es la gran diversidad de disciplinas de las que provinieron sus fundadores y en las que se realizaron sus producciones: cine, arquitectura, literatura, sociología, pintura, distintos tipos de performances y experiencias callejeras, y como ya se ha dicho, la militancia política.
2. El -Programa elemental de la oficina de urbanismo unitario- fue escrito por Attila Kotanyi y Raoul Vaneigem en 1961 y se publicó por primera vez en la revista Internacionale Situationniste, 6 de agosto de ese mismo año.
3. Archigram. Grupo de arquitectos británicos nacido durante la década de 1960. Archigram Group fue también el nombre de la revista publicada por el mismo grupo, al que pertenecieron Warren Chalk, Peter Cook, Dennis Crompton, David Greene, Ron Herron y Mike Webb.
Las principales propuestas de Archigram estuvieron encaminadas hacia la creación de espacios de supervivencia diseñados a partir de infraestructuras ligeras de alta tecnología. Experimentaron con tecnología clip-on [desmontable], medios desechables, cápsulas espaciales y con imágenes del consumo masivo. Su trabajo hacía hincapié en la necesidad de dar resonancia a una fuerte polémica en torno al subdesarrollo tecnológico en la práctica y en la normativa constructiva. Estas posiciones tomaron cuerpo en un contexto histórico y social caracterizado por grandes expectativas orientadas al desarrollo tecnológico y energético.