En tiempos actuales el término -globalización- ha invadido gran parte del lenguaje cotidiano. El término globalización tiene diferentes acepciones y abarca diversos ámbitos: político, social, económico y cultural. Entendido en primera instancia es algo que abarca una totalidad. El término, se refiere también a la apertura comercial de acceso a la información y a los avances en los medios de transporte que abren camino hacia los diferentes extremos del planeta, permitiéndonos estar en unas cuantas horas en distintos lugares o tener información sobre un acontecimiento determinado -inclusive segundos- a través de la televisión o del Internet.
La mayor parte de la información que le llega a la gente a través de los medios de comunicación masivos en muchos casos enaltece los aspectos más útiles de la sociedad capitalista, que reducen toda la vida social a un espectáculo publicitario que viene impuesto por medio de un chantaje a la -utilidad- y el -bienestar-.
-El término globalización tiene diferentes acepciones y abarca diversos ámbitos: político, social, económico y cultural. Entendido en primera instancia es algo que abarca una totalidad.-.
Los individuos son bombardeados constantemente con imágenes publicitarias cuya principal intención es convencernos de que un producto –por más superfluo que sea- no sólo es útil sino necesario.
La Arquitectura, al ser una disciplina que atiende principalmente a lo social, no ha quedado excluida del fenómeno de la globalización, por lo cual bajo este esquema se han creado centros urbanos o -paraísos terrenales- exclusivos que generalmente promueven un sofisticado estilo de vida que evidentemente atiende más a la imagen de los edificios que a lo funcional o lo social. En Latinoamérica, esta idea de vivir en un paraíso terrenal ha dado paso a una homogeneización creciente, al mestizaje intercultural, donde la identidad regional se va perdiendo para darle paso a una –ambigua- identidad global.
En este contexto la vida cotidiana y por ende el espacio urbano y la arquitectura de los países latinoamericanos han experimentado cambios drásticos que paradójicamente tienden más hacia la construcción de espacios excluyentes y al aislamiento que a la creación de espacios públicos que satisfagan a las mayorías.
-idea de vivir en un paraíso terrenal ha dado paso a una homogeneización creciente, al mestizaje intercultural, donde la identidad regional se va perdiendo para darle paso a una –ambigua- identidad global-.
Por ejemplo, en varios países [principalmente los que han tenido mayor influencia de Norteamérica] se han creado pequeños centros urbanos exclusivos -o fortificaciones- diseñados principalmente para las personas de las clases alta y media que imitan a los suburbios o barrios acomodados norteamericanos y promueven una vida de lujo y confort que se encuentra muy lejos de la realidad social y económica del tercer mundo. Es evidente que la arquitectura lo primero que busca para los usuarios es la comodidad, pero estos espacios –o encierros residenciales- rompen con la continuidad física de la ciudad y por lo tanto se desconectan de ella interrumpiendo las relaciones sociales entre los individuos que los habitan y la gente que vive en el exterior.
La globalización poco a poco ha modificado los hábitos de consumo, por lo cual, ahora los que antes eran cetros de reunión y esparcimiento como los parques y plazas se están sustituyendo por los denominados malls que han transformado totalmente la concepción del espacio público.
-Ventura Centro Comercial. Mall que tiene como prioridad fomentar el consumo de los productos que dentro de éste se venden, convirtiéndose en un espectacular aparador que anuncia toda una serie de servicios-.
El programa de estos espacios, evidentemente tiene como prioridad fomentar el consumo de los productos que dentro de ellos se venden por lo cual sus arquitecturas no son sino espectaculares aparadores que anuncian toda una serie de servicios como: locales de -fast food [Mc Donalds, Starbucks, Domino’s pizza, Burger king, etc.]; marquesinas que anuncian a las grandes cadenas de supermercados; exclusivas tiendas de ropa y accesorios, estéticas, cines, restaurantes, etc.-. De esta manera, también los lugares para el esparcimiento ahora son lugares encerrados, a los que la gente puede acceder en la medida en que los recursos económicos se los permita.
Estas arquitecturas de la globalización poco a poco van desapareciendo el concepto de regionalización y dejan a un lado el contexto social y físico de la ciudad, lo que al final provoca la fragmentación y una arquitectura carente de significado.
La pérdida de la unidad en la ciudad, con esta tendencia creciente hacia el encierro de la vivienda y los lugares de esparcimiento, de ninguna manera puede ser favorable al sentido de comunidad pues contribuyen a la segregación de los espacios sociales y a la desarticulación del conjunto urbano.
En este caso habría que preguntarse qué tan agresivo puede resultar el mensaje que llevan implícito estas arquitecturas de la globalización para las sociedades en vías de desarrollo, que de lo primero que carecen es de recursos económicos.