Después del terremoto de 7.9 grados en escala de Richter acontecido el 12 de mayo de 2007 en Chengdu, capital de la sur-occidental provincia china de Sichuan, la ciudad quedó prácticamente devastada. Aunque más de 4.8 millones de personas perdieron su hogar, las labores de reconstrucción se vieron ensombrecidas, por la parafernalia de los Juegos Olímpicos de Beijing.
A casi ocho meses del terremoto, y a cuatro de haber terminado la euforia deportiva, apenas comienzan los planes para la reconstrucción. La expectativa de los habitantes de la ciudad de Chengdu, es que las tiendas de campaña y casas prefabricadas provisionales permanezcan solamente dos años pero debido a la magnitud de los percances es probable que la reconstrucción sea un asunto de años.
Las autoridades chinas han manifestado que el principal reto es convertir la reconstrucción en un plan de desarrollo que no sólo vuelva a dar hogar a quienes lo perdieron, sino que mejore la situación general de la ciudad e impulse la economía, sin embargo las cosas para las personas más necesitadas, hasta el momento no pintan bien, pues los primeros proyectos –como ha sucedido en otras ocasiones- apuntan hacia la clase social con mayores recursos. La denominada Ciudad 24 [24 City], diseñada por el despacho de arquitectura norteamericano Callison, es uno de estos proyectos.
Ciudad 24 [24 City] pretende albergar a 60,000 personas, en su mayoría jóvenes estudiantes de las 16 universidades próximas a la localidad y profesionistas de diversas áreas. El proyecto incluirá espacios de uso mixto, una torre de oficinas de 38 niveles y un centro comercial que contará con locales techados [interiores] y una plaza o bazar exterior que se entrelazará con exuberantes jardines y terrazas al aire libre. Dentro de la zona comercial, también se han planeado espacios de entretenimiento, que incluyen una pista de patinaje a cubierto, un complejo cinematográfico y un supermercado que se ubicará en la planta baja de la torre de oficinas. Así también habrá una zona de restaurantes y bares desde donde los usuarios podrán disfrutar de diversos eventos artísticos. La intención de estos espacios es promover entre los futuros habitantes un estilo de vida jovial y estimulante, que más que intentar aliviar o atenuar las heridas provocadas por el terremoto, promueva la vitalidad.
El proyecto es tan interesante como contradictorio, pues… ¿En dónde y cómo serán reubicados los miles de campesinos y obreros que también quedaron desprotegidos? ¿Existe para ellos algún proyecto que proponga mejores condiciones de vida?
Sin lugar a dudas, el terremoto dejo expuestas con mucho mayor claridad las diferencias sociales y económicas que existen entre los ciudadanos chinos, la mejor evidencia fueron las 7,000 aulas escolares que se vinieron abajo debido al pésimo estado de sus estructuras. Las familias de los más de 10,000 estudiantes y maestros sepultados han manifestado que muchas de las escuelas eran lo que se conoce como edificios tofu, es decir, construcciones de muy baja calidad, que se realizan con un presupuesto menor del que requieren. Las autoridades chinas revelaron que algunos de los centros de enseñanza colapsados fueron construidos con materiales precarios de escasa estabilidad y que la diferencia -o mejor dicho ganancia económica- obtenida a partir de la adquisición de materiales baratos, fue repartida entre los constructores de obra pública y algunas autoridades de los gobiernos locales. De esta forma, también la corrupción, uno de los mayores problemas que padece la sociedad china, quedó expuesta entre los escombros que dejaron los muros de concreto prefabricado y tabiques de arcilla carentes de refuerzos de acero.
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Información 24 City.