La torre, que en su día fue el primer rascacielos con que contó Ciudad de México, sigue siendo un ícono y un punto de referencia en la urbe mexicana. El objetivo inicial de este plan, que ve con buenos ojos el gobierno del Distrito Federal, es comenzar en noviembre de este mismo año y concluir en septiembre 2010, año en que este país celebrará el centenario de la Revolución mexicana y los doscientos años de la Independencia del país.
La cadena de hospedaje Sheraton será la que convierta en un hotel de cinco estrellas la Torre Latinoamericana para septiembre del próximo año.
El proyecto, compartido con el gobierno de la Ciudad de México, prevé además de las habitaciones y los servicios que brindan los hoteles de la cadena un museo, juegos mecánicos y un mirador.
Por el momento, las fuentes consultadas evitaron revelar el monto de la inversión y el nombre del o los inversores para la construcción del nuevo hotel, o si son mexicanos o extranjeros.
Sin embargo, el periódico Milenio informa que al plan podrían destinarse 160 millones de pesos [unos 14 millones de dólares]. Aclara también que los pisos que ocupará el establecimiento hotelero serán del 16 al 35.
-La Torre Latinoamericana se convertirá en Hotel Sheraton-.
Su objetivo es atraer más turismo a la ciudad, brindando hospedaje, la mejor vista del DF y quizá hasta poder tener ciertos juegos mecánicos, como sucede en el Hotel Stratosphere en Las Vegas.
En este proyecto sólo se brindarán las facilidades para la gestión de la remodelación del edificio, pues como muchos sabemos el uso de suelo actualmente no permitiría establecer un hotel ya que casi toda la torre funciona como oficinas, además de que instalarlo implicaría modificar parte de la estructura, por lo que el INBA será el protector de que esto sólo suceda a su interior.
Todas las acciones y modificaciones se realizarán por completo por parte de la iniciativa privada.
La Secretaría de Turismo del Distrito Federal participará con ayuda para la gestión del cambio de uso de suelo, los trámites administrativos y la promoción del sitio.
Otra de las gestiones que se realizarán por parte del gobierno capitalino serán las necesarias para que los vehículos puedan transitar.
Debido a que la calle Francisco I. Madero se convertirá en peatonal se deberá adecuar zonas para los automóviles e incluso pensar en un acceso especial a espaldas del Eje Central.
Además se conservará el mirador que hasta ahora ha sido una atracción turística y se analiza la posibilidad de incluir juegos mecánicos en la parte más alta del edificio, similar a los dispuestos en el hotel Stratosphere en Las Vegas, Nevada, Estados Unidos.
La Torre Latinoamericana, con 189 metros de altura, fue durante muchos años el edificio más alto del país y durante su construcción rompió varios récords en ingeniería, según datos de la Secretaría de Turismo del Distrito Federal.
Su construcción empezó en 1949 y terminó en 1956, en un predio ocupado antiguamente por el antiguo Convento de San Francisco, que fue destruido, y donde actualmente confluyen las calles Francisco I. Madero y Eje Central Lázaro Cárdenas.
En lo más alto de la torre hay un mirador abierto que cada semana visitan unas 7,000 personas.
Para la edificación del rascacielos se utilizaron novedosas técnicas de cimentación, ya que el lugar se encuentra en una zona sísmica.
La torre se salvó del terremoto de 1957, que hizo caer la escultura del Ángel de la Independencia, en la capital, destruyó la catedral de Colima, en el oeste de México, y dejó un saldo de 90 muertos y 300 heridos. Aquello le valió un reconocimiento internacional como el edificio más alto que había resistido un gran sismo sin daños.
En 1985 volvió a sufrir daños mínimos en sus plantas bajas en el famoso terremoto de 8.1 grados en la escala Richter, que dejó miles de muertos e hizo que varios edificios del centro se desplomaran.
La Torre Latinoamericana.
Considerada durante varios años el edificio más alto de México y Latinoamérica, la Torre Latinoamericana constituye un motivo de orgullo para los habitantes de la metrópolis ya que durante su construcción rompió varios records en ingeniería utilizando tecnología mexicana además de haber resistido sin sufrir daño alguno los terremotos de 1957 y 1985, y en la actualidad a pesar de ya no ser el edificio más alto de la ciudad al haber sido superada por la Torre de Pemex, el World Trade Center y más recientemente por la Torre Mayor, la Torre Latinoamericana conserva un lugar especial entre los habitantes de la ciudad al ser el rascacielos clásico de la urbe y uno de sus hitos urbanos más distintivos.
La Torre Latinoamericana comenzó su construcción en 1949 para ser concluida 7 años después en 1956, cuando fue inaugurada el 30 de abril de ese año. Durante su construcción se tomaron en cuenta aspectos novedosos para aquella época respecto a su cimentación, ya que al localizarse en una zona sísmica se empleo un sistema de rieles que protegen a la estructura de sufrir daños. Fue así como un año después salió airosa de su primera prueba al resistir ilesa el terremoto de 1957, lo que le valió un reconocimiento internacional como el edificio más alto que había resistido un terremoto de tal magnitud sin sufrir daños. Posteriormente volvió a superar otra prueba en el terremoto de 1985 siendo motivo de orgullo para la ingeniería mexicana.
Este rascacielos cuenta con 43 pisos de oficinas y una antena desde donde se transmiten señales de radio y televisión. Asimismo esta torre nos ofrece un mirador en los tres últimos pisos de su estructura donde puede obtenerse excelentes vistas de la ciudad.