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Un atisbo a la Casa Douglas, Una Renombrada Casa de Richard Meier en Harbor Springs

Conoce los intrincados lineamientos de una comunidad residencial que provocaron que el arquitecto Richard Meier creara el osado diseño, utilizara la ingeniería liberadora y mostrara la proeza que resultó en la internacionalmente aclamada Casa Douglas. (Mar, 01 Jun 2010)
Construida para Jim y Jean Douglas en 1973, la casa se aferra a una vertiginosa pendiente empinada por encima del Lago Michigan cerca de Harbor Springs, en vez de ubicarse en un encantador, aunque menos espectacular, terreno en L Arbre Croche, en donde los Douglas querían construir su casa originalmente. Según cuenta la historia, cuando los Douglas y Meier presentaron su idea a los desarrolladores de L Arbre Croche de construir una estructura modernista con un exterior blanco de vidrio, se les dijo que sólo se les permitirían tonos de color tierra en los exteriores dentro de la subdivisión. "Ellos dijeron que todo estaba bien, pero que no podía ser blanca", recuerda Meier, con una leve sonrisa.

Para la década de los 70, Richard Meier, que construiría algunos de los edificios más famosos del siglo XX, incluyendo el Centro Getty en Los Ángeles, ya estaba construyendo su reputación internacional como un maestro de las estructuras modernistas esculpidas con la ausencia de todo color, excepto el blanco. El exterior de color blanco y vidrio de la Casa Smith de Meier, construida en Darien, Connecticut, en 1967, ayudó a aumentar su reputación como un talentoso discípulo de Le Corbusier, el arquitecto suizo considerado el padre de la arquitectura modernista. La Casa Douglas reforzaría aun más esa reputación - y multiplicaría los elogios a la habilidad del arquitecto de empujar los límites del modernismo hacia direcciones insospechadas.

Los Douglas, dueños de una compañía de camiones que vivían con sus tres hijos en una casa Victoriana de la región central de los EEUU en Grand Rapids, no parecían candidatos probables para una aventura en arquitectura del tipo Meier. Pero la pareja se había enamorado de las fotografías que habían visto de la Casa Smith como para contactar a Meier y pedirle que construyera otra "Casa Smith" al norte de Michigan. A pesar del rechazo de L Arbre Croche, mantuvieron con su elección del arquitecto.

Tras meses de una incansable búsqueda de una propiedad, los Douglas le pidieron a Meier que volara de vuelta al norte de Michigan, esta vez para ver un pedazo de propiedad en donde, de acuerdo con la opinión de los locales, era imposible construir. El terreno empinado resultó ser fortuito, pues obligó a que el diseño original que Meier había planeado para la Casa Douglas se convirtiera en un diseño aún más brillante.

Meier recuerda haber estado parado en el precipicio de la cuesta cubierta de cedros, abedules y abetos que ve hacia abajo a las orillas poco profundas, color aguamarina, del Lago Michigan y pensar, "¡Vaya!, esto es genial." "Me pareció que podíamos construir en este terreno si la entrada, en vez de estar en la parte de abajo, se ubicaba en la parte de arriba", recuerda el arquitecto que fue modesto en su declaración.
Cuando la casa se terminó en 1973, el genio de Meier, manifestado en vidrio y madera laqueada de blanco, volcó cuatro pisos por la cuesta desde su engañosa entrada de un piso de poca altura, directo hacia el precipicio. En el interior dominaban las vistas, de piso a techo, del lago, el cielo y los árboles.
"Es una gran sensación de espacio que se relaciona con el paisaje y te permite apreciar los cambios de color durante el día y las estaciones," afirma Meier, que recuerda una visita al lugar en el otoño que era "simplemente espléndido".

La elegancia de la estructura no deja entrever las increíbles dificultades que implicó la construcción de tres años de duración en tan complicado terreno. Los Douglas contrataron una compañía constructora de Grand Rapids, y la logística incluyó transportar un martinete, el cual se manejó lentamente por 32 Km. hacia el norte hasta llegar al sitio. Garon Gopigian, quien pasaba el verano al otro lado de la calle desde que la casa empezó a construirse, recuerda el verano de 1971, cuando los pilotes de más de 12 m. sobre los que se asentaría la casa eran transportados hacia lo profundo de la cuesta. "Todo el verano estuve inquieto, con el corazón en la boca " aseguró.

Meier aún se siente orgulloso del hecho de que se cortaron muy pocos árboles en la construcción. "La casa se construyó casi como si ésta fuera arrojada desde un helicóptero", comentó. "Dejamos un árbol a la orilla del río que estaba a sólo 30 cm. de la casa."

El arquitecto equipó la casa con muebles que incluyeron las sillas de Le Corbusier en la sala de estar, y las sillas de comedor de Mies van der Rohe. Meier diseñó los escritorios incorporados y las camas de los cuartos tipo camarote de barco para los niños, así como la mesa de madera de maple desmontable del comedor y, haciendo juego con ésta, una mesa de madera laqueada de blanco para café y un sillón en la sala de estar. Él pensó en cada detalle, incluso en el dispensador de toallas de papel, hecho de acero inoxidable, incorporado a la pared de la cocina al lado del fregadero. Cuando se terminó la casa, no requirió casi de nada más la maravillosa vista, con las infinitas permutaciones de la interacción del sol, las nubes y el agua, era toda la decoración que necesitaba.

La Casa Douglas inmediatamente tuvo renombre. En 1974, el crítico de arquitectura Paul Goldberger escribió en el New York Times: "La recién terminada Casa James Douglas en Harbor Springs, Michigan, es el mejor ejemplo del estilo en eterna evolución de Meier - y es quizá una de las obras de vivienda norteamericana más hábilmente creadas en años... En su reinterpretación de las formas de Le Corbusier, Richard Meier ha hecho más que crear una casa que representa los ahora clásicos diseños modernos. Él ha construido un edificio que se sostiene fuertemente por sí mismo."

Ese mismo año, la revista Global Architecture dedicó un número completo a la casa, incluyendo 40 impresionantes fotografías de Yukio Futagawa fotógrafo japonés, fundador y editor de Global Architecture. Goldberger escribió el texto. En 1976, la Casa Douglas ganó uno de los seis Premios Honoríficos otorgados por el American Institute of Architects la única residencia unifamiliar que ganó aquél año.
Independientemente de la fama que la Casa ganaba rápidamente, ésta era, tal y como Meier lo había planeado, un fabuloso hogar durante todo el año para la familia Douglas. Gopigian, que había hecho amistad con los niños Douglas, tiene recuerdos maravillosos de jugar dentro y alrededor de la casa - escalando las escaleras de metal blanco que Meier diseñó en el exterior de la casa, y jugando Monopolio en la mesa de madera de maple diseñada por Meier.

A finales de la década de los 70, los Douglas vendieron la casa y se mudaron de Harbor Springs. Para cuando los terceros propietarios de la casa - J. Paul Beitler y su esposa, Penny Powers Beitler- compraron la casa Douglas en 1983, se requería de una restauración completa. Los segundos propietarios de la casa habían añadido alfombras, tapices en las paredes, pesadas cortinas, y muebles antiguos norteamericanos. La mesa de café diseñada por Meier había desaparecido, y los muebles de Le Corbusier y Mies van der Rohe necesitaban ser reparados o, en algunos casos, reemplazados, y la casa, cerrada durante el invierno, se había deteriorado considerablemente debido a filtraciones térmicas y de agua.
En ese momento, Beitler apenas iniciaba su carrera como un desarrollador de bienes raíces comerciales en Chicago. Con el tiempo, su despacho Miglin-Beitler se convertiría en una de las compañías de desarrollo de bienes raíces en Chicago. A lo largo de su carrera, Beitler dice haber recibido el equivalente a un grado de arquitecto al haber trabajado con los mejores arquitectos del mundo. Beitler entendió el Modernismo, conoció la reputación de Meier, y comprendió la importancia de la Casa Douglas.

Los Beitler iniciaron la restauración de la casa contactando a Richard Meier para conseguir los planos originales, después retapizar las sillas Le Corbusier, restaurar las sillas de comedor Mies van der Rohe y encargaron una réplica exacta de la mesa de café Meier. Las paredes de vidrio necesitaban repararse, así que los Beitler contrataron a un especialista que trabajó en la Torre Sears de Chicago y el Edificio John Hancock.

De hecho, el único cambio que los Beitler hicieron al diseño original de Meier fue la adición de un tapete a la medida en la sala de estar, en donde Meier había instalado una alfombra de lana, diseñado para replicar uno creado por Le Corbusier para un teatro japonés. Mas allá del diseño de Le Corbusier, el tapete también es importante, según Beitler, porque conforme bajas a la sala de estar, tu vista se dirige hacia abajo, no hacia las paredes. "De manera que el arte está en el piso", afirma.

Los esfuerzos de los Beitler tuvieron su recompensa en un artículo de 1988 de la revista Architectural Digest con un prólogo escrito por Richard Meier narrando el regreso de la Casa Douglas como una obra maestra icónica. La fama de la casa la convirtió en un lugar de peregrinaje obligado para los aficionados de la arquitectura, creando algunos problemas de privacidad como, por ejemplo, una ocasión en donde un grupo de estudiantes simplemente entró a la casa por la puerta principal. Los Beitler amablemente los pasearon por la casa, después de lo cual colocaron un sistema de seguridad contra intrusos.

Beitler afirma que las recompensas de vivir en la Casa Douglas valieron la pena, a pesar de los inconvenientes. "Es una escultura", dijo. "Estás viviendo en una obra arquitectónica que está perfectamente adaptada a la naturaleza - hubo ocasiones en donde literalmente podías extender tus brazos y tocar la faz de Dios. Toda persona que ha estado en esta casa ha sido tocada por ella".

En 2007, el mismo año que el American Institute of Architects nombró la Casa Douglas como uno de los 150 edificios de su Lista de Favoritos de la Arquitectura Norteamericana, los Beitler pasaron la estafeta de la obra maestra de Meier a Michael McCarthy y su esposa, Marcia Myers. La pareja, ejecutivos retirados de Procter & Gamble, habían trabajado su escalamiento en la compañía a lo largo de sus 30 años de carrera, esperando algún día tener una casa en el Lago Michigan.

Cuando Myers, quien fuera una estudiante avanzada de Historia del Arte en la Universidad de Michigan durante la década de los 70, descubrió la Casa Meier en una lista de bienes raíces en Internet y supo que había encontrado su casa soñada y una obra de arte. La pareja asumió el papel de cuidadores de la casa de 40 años de edad a partir de donde la dejaron los Beitler. Estamos construyendo sobre esta "misión para comprometernos, junto con arquitectos y constructores, a asegurar que la creación viviente de Meier mantenga técnica y artísticamente su diseño original", declaró McCarthy.

Los proyectos de restauración de los últimos dos años, supervisados por McCarthy, un ingeniero, incluyen instalar marcos de pino en el distintivo muro cortina a la orilla del lago, un nuevo sistema de calefacción de alta eficiencia, resanar las chimeneas, arreglar el techo de la planta alta, y reconstruir los toldos de las ventanas con paneles rellenos de argón. Nicholas White, arquitecto de Petoskey, ayudó con una restauración históricamente correcta del distintivo puente de entrada.

Sin importar qué tan famosa es la Casa Douglas, aún es un hogar. McCarthy y Myers pasaron sus días en ella tal y como Meier debe haber imaginado que lo harían sus habitantes, moviéndose de un lado a otro con su taza de café, su copa de vino, siguiendo al sol en la miríada de nichos de la casa. Myers dijo que sus amigos no entienden por qué se pasan tanto tiempo en casa hasta que van de visita. Es entonces cuando dicen, "Ahora entiendo".

Desde el interjuego etéreo del espacio y la estructura, del hombre y la naturaleza, de la visión de Meier, la pareja observa cómo las tempestades caen sobre el lago, las tormentas de nieve tiñen de blanco su vista, y cómo se forman capa por capa las cuevas de hielo. Una familia de águilas calvas vuela frente a la casa por lo menos una vez al día. Los halcones emigrantes son una constante. La pareja ve, desde su casa, los bancos de peces que nadan por las partes bajas del Lago Michigan.
"Es una experiencia espiritual", Myers afirma.

Entrevista a Richard Meier sobre la Casa Douglas

¿Estaba usted consciente, en aquella época, que diseño se convertiría en un icono de la arquitectura?
No. Simplemente la diseñé para la familia Douglas.

¿Cuáles son algunos de los aspectos del diseño que más le apasionaron?
No hay una parte, cada cosa forma parte del todo. Es sorprendente, desde el momento en que te acercas a la casa en el puente, y ves por encima del lago, es sorprendente. La casa es sorprendente de un extremo a otro, es única en muchos sentidos en cuanto a la arquitectura moderna tradicional. Hay una transparencia y apertura que es algo que no ves en buena parte de la arquitectura moderna. No hay una sola influencia en términos de esta casa; va más allá de las cosas que ocurrieron en el pasado.

A casi 40 años de su construcción, ¿cambiaría algo de su diseño?
He pensado en un elevador… pero es bueno hacer ejercicio.

¿Podría ahondar en la situación del diseño residencial en este país cuatro décadas después de su trabajo en la Casa Douglas?
No hay mucho que decir respecto a la arquitectura residencial de hoy en día. Hay muchos buenos arquitectos jóvenes en el país que podrían hacer cosas maravillosas si se les diera la oportunidad de construir casas privadas. Yo enseño y veo cosas maravillosas, pero no las veo en el paisaje estadounidense; es muy raro.

Más reconocimientos para la Casa Douglas

En 2009, Thames y Hudson publicaron The Iconic House, Architectural Masterworks, 100 de las casas más importantes e influyentes en el mundo, diseñadas por arquitectos.

También en 2009`, Global Architecture produjo un importante artículo en su revisión periódica de las casas Douglas y Smith de Richard Meier con fotografías nuevas mostrando su condición de "como nuevas".
Global Architecture planea para 2010 una nueva serie, Residential Masterpieces [obras maestras residenciales], que incluirá la casa.

La Casa Douglas será acuñada como "Michigan Modern" por el Michigan State Historic Preservation Office [departamento de preservación histórica del estado de Michigan].

Garon Gopigian, quien reconoce que la Casa Douglas fomenta su enorme pasión por la preservación de la historia y el diseño arquitectónico, está preparando los documentos necesarios para nominar la Casa Douglas para el Registro Nacional cuando cumpla 50 años de haberse construido.

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Lista de comentarios

6 de 23 de los participantes encontró que el siguiente comentario es útil:
... , 2010-06-01
Comentarios por: edgar bustos
articulo
 
"Yo enseño y veo cosas maravillosas, pero no las veo en el paisaje estadounidense; es muy raro". Me parece que estados unidos esta tomando otro rumbo respecto a la arquitectura residencial, deberian aprovechar el conocimiento de sus catedraticos y poder dar forma a otro frank lloyd wright. no simplemente enfocarse en grandes desarrollos de casas en serie.
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