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¿Cuál es el estilo de la década pasada? Patrik Schumacher le llama “parametricismo”, y está listo para establecerse como la corriente dominante [Zaha]

En 2008 anunciamos por primera vez que en los últimos diez años se había estado desarrollando un nuevo y profundo estilo dentro del segmento vanguardista de la arquitectura. Parecía un asunto urgente que el estilo adoptara un nombre para poder reconocerse a sí mismo y ser reconocido en todo el mundo. De ahí que se enunciara el "parametricismo" durante la 11a Bienal de Arquitectura en Venecia. El término ha estado circulando desde entonces y ha ganado fuerza dentro del discurso arquitectónico. Esta es una versión actualizada del Manifiesto Parametricista. (Lun, 21 Jun 2010)
El parametricismo ofrece un nuevo enfoque de la arquitectura, tomando como base las herramientas y técnicas avanzadas del diseño por computadora. (Traducción tomada de Buscador de Arquitectura). No obstante, siendo un estilo, implica mucho más que el mero empleo de algunas herramientas y técnicas. Como estilo, el parametricismo está definido por sus objetivos, ambiciones, principios metodológicos y criterios de evaluación, así como por su característico repertorio formal.



El parametricismo sucede al modernismo como un nuevo estilo de innovación sistemática El estilo concluye finalmente el periodo de incertidumbre generado por la crisis del modernismo, marcado por una serie de episodios efímeros, entre ellos el Postmodernismo, el Deconstructivismo y el Minimalismo. El nuevo estilo proclama la relevancia universal de todos los programas arquitectónicos en todas las escalas, desde la arquitectura y el diseño de interiores hasta el diseño urbano a grande escala. El parametricismo también está particularmente orientado a adaptarse a los retos ecológicos que la arquitectura debe atender. Tanto en términos de técnicas como de sensibilización, la arquitectura parametricista está ávida y capacitada para elaborar respuestas adaptativas a parámetros ambientales diversos.



Desde hace mucho tiempo, el concepto de estilo ha ido perdiendo terreno en el discurso arquitectónico, de tal manera que la reinserción del concepto como una categoría válida y productiva requiere una reconstrucción conceptual en términos que sean intelectualmente creíbles hoy en día. La tendencia a considerar los estilos como un asunto de mera apariencia, así como la tendencia a confundir estilos con modas efímeras, son algunos de los principales obstáculos para dicha reconstrucción. Aunque la apariencia estética es de gran importancia en la arquitectura y el diseño, ni la arquitectura en general ni sus estilos se pueden reducir a la mera apariencia. Tampoco debe confundirse el fenómeno de los estilos con el fenómeno de la moda. Por lo tanto, es indispensable que el concepto de estilo se distinga perfectamente de estas connotaciones triviales.



El estilo denota la unidad de la diferencia entre las épocas arquitectónicas Gótica, Renacentista, Barroca, Clasicista, Historicista y Modernista. La conciencia histórica de la arquitectura demanda la revitalización del concepto de estilo como un fenómeno histórico de gran profundidad que se puede proyectar hacia el futuro. Con este propósito en mente, propongo que los estilos arquitectónicos se entienden más fácilmente como programas de investigación en diseño que se conciben de la misma manera que los paradigmas que enmarcan los programas de investigación científica.
Así, un nuevo estilo en arquitectura se asemeja a un nuevo paradigma en la ciencia, pues redefine las categorías, propósitos y métodos fundamentales, así como el curso de la innovación de un propósito colectivo coherente. Los estilos representan largos ciclos sostenidos de innovación, así como la unión de esfuerzos para la investigación en diseño en un movimiento colectivo en el que los esfuerzos individuales son relevantes y enriquecedores. El nuevo estilo plantea muchos nuevos problemas de diseño, conectados de manera sistemática, en los que se ha venido trabajando competitivamente dentro de una red global de investigadores en diseño. Por encima de la comparación estética está esta consistencia a largo plazo, ampliamente difundida, de ambiciones de diseño y problemas que justifican la declaración de un estilo como un fenómeno que define una época.



La experiencia de la crisis del modernismo y sus secuelas en la arquitectura ha hecho que muchos críticos crean que no se puede esperar que nuestra civilización logre forjar un estilo unificado. ¿Acaso el profundo papel de evolución de los estilos en la historia de la arquitectura --del Gótico al Renacimiento al Barroco al Historicismo al Modernismo-- ha llegado a su fin? ¿Acaso la historia ha llegado a su fin? ¿O tal vez se fragmentó en trayectorias entrecruzadas y contradictorias? De ser así, ¿deberemos celebrar esta fragmentación de esfuerzos bajo el lema de pluralismo?
La arquitectura de hoy es una arquitectura internacional, en donde todo proyecto arquitectónico es inmediatamente evaluado en comparación con todos los demás proyectos, y es posible que haya convergencias. Esto no implica una homogeneización y monotonía; simplemente significa que hay una consistencia en los principios, ambiciones y valores para construir con base en los cuales compiten de manera constructiva los diferentes esfuerzos entre sí y pueden establecer las condiciones para el progreso acumulativo en vez de buscar esfuerzos contradictorios.

El parametricismo responde a los nuevos retos que enfrenta la arquitectura en la era actual de la sociedad en red post-Fordista. El Postmodernismo y el Deconstructivismo fueron meros episodios de transición, así como el Art Nouveau y el Expresionismo fueron la transición del Historicismo al Modernismo. Es importante distinguir entre estilos que marcan una época y estilos de transición. En un periodo de transición puede surgir una rápida sucesión de estilos, o incluso una pluralidad de estilos que compiten entre sí. La desaparición del Modernismo llevó a un prolongado periodo de transición, pero esta no es razón suficiente para creer que es imposible trascender este pluralismo con un nuevo estilo unificado. De hecho, estamos siendo testigos de la posibilidad de dicha unificación.
Dentro del Modernismo, los estilos secundarios como el funcionalismo, racionalismo y organicismo se adhieren a los principios fundamentales del diseño modernista: la separación y repetición; p. ej. la separación entre subsistemas especializados y la repetición dentro de cada subsistema. El Postmodernismo y el Deconstructivismo rechazaron el orden de la separación y repetición planteando la diversidad histórica y después la diversidad mediante el collage y la interpenetración; no obstante no establecieron un nuevo orden. El parametricismo es capaz de recuperar e incrementar los movimientos deconstructivistas con una nueva capacidad para crear diversidad dentro de un orden complejo y coherente. Por lo tanto, sustituye la separación y la repetición con una diferenciación continua dentro de los sistemas y una correlación intensiva entre sistemas.
La siguiente fórmula se puede plantear como una definición conceptual de parametricismo: El parametricismo implica que todos los elementos arquitectónicos son paramétricamente maleables. Esto implica un cambio ontológico fundamental. En vez de la confianza clásica y moderna en las figuras geométricas ideales, herméticas o rígidas --líneas rectas, rectángulos, cilindros, etcétera-- las nuevas primitivas del parametricismo son entidades animadas, dinámicas e interactivas --splines, nurbs y subdivs-- que funcionan como bloques de construcción para sistemas como "hair”, "cloth”, "blobs”, y "metaballs” que se pueden crear de manera que resuenen entre sí vía scripts.
En principio, cada propiedad de cada elemento o complejo está sujeta a una variación paramétrica. La técnica clave para manejar esta variabilidad es el scripting de las funciones que establece asociaciones entre las propiedades de los diversos elementos. El objetivo es intensificar tanto las interdependencias internas en un mismo diseño arquitectónico como las afiliaciones externas y continuidades dentro de los complejos contextos urbanos.

La definición conceptual general del parametricismo necesita una definición operacional complementaria para que esta hipótesis se pueda evaluar y exponer a la crítica constructiva. La definición operacional de un estilo debe formular instrucciones generales que orienten el proceso creativo en línea con las ambiciones generales y las cualidades esperadas del estilo.
Cada estilo plantea una manera específica de entender y manejar las funciones. De acuerdo con esto, la definición operacional del parametricismo comprende tanto reglas como principios formales que guían el desarrollo formal del diseño y su resolución, así como reglas y principios funcionales que guían la elaboración y evaluación del desempeño funcional del diseño.
La heurística formal podría incluir el evitar formas rígidas, la repetición simple y los elementos aislados reemplazándolos con formas suaves, inteligentes, diferenciadas e interdependientes. Además, la heurística funcional evitará estereotipos rígidos en el desempeño y la zonificación segregativa. Al mismo tiempo, los escenarios de eventos y actividades que se comunican entre sí constituyen dogmas positivos.
El parametricismo no se debe desechar como un trabajo excéntrico que sólo concuerda con íconos culturales intelectuales. Los últimos trabajos de construcción de Zaha Hadid Architects son mucho más que manifiestos experimentales; están teniendo éxito como proyectos de alto desempeño en el mundo real. Las estaciones del tren Innsbruck son un buen ejemplo. Ningún otro estilo hubiera podido lograr esta coincidencia de variación adaptativa a las diferentes condiciones del contexto con una coherencia genotípica a través de variantes fenotípicas. A mayor escala, el parametricismo es igualmente capaz de generar todos los componentes de una arquitectura contemporánea de alto desempeño. El parametricismo está listo para convertirse en una corriente dominante. La guerra de estilos ha iniciado.

El escritor y teórico de Patrik Schumacher es socio de Zaha Hadid Architects. Una versión de este ensayo apareció en el diario de los arquitectos en mayo.

Traducción Marcela López Fernández aut Patrik Schumacher

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