Gracias a este nuevo sistema proyectado, los edificios que se revistan con el material reducirán el CO2 y obtendrán una mejor temperatura, dependiendo de las temporadas.
Sin contar, claro, la apariencia estética que ofrece este descubrimiento. La materia da lugar a microalgas, hongos y musgos, y su crecimiento beneficie a las estructuras. Así mismo, conforme pasen las estaciones, los colores cambiarán según el clima. Este hormigón biológico, sin duda logrará ocupar un lugar importante en el mundo de la arquitectura sustentable.
Una vez patentada la idea, el equipo investiga ahora la mejor manera para favorecer el crecimiento acelerado de organismos en el hormigón.
El objetivo de la investigación es conseguir acelerar el proceso natural de colonización, obteniendo un aspecto atractivo en no más de un año. La idea es también que las fachadas construidas con el nuevo material muestren una evolución temporal mediante cambios de coloración en función de la época del año, así como de las familias de organismos predominantes.
En este tipo de construcción, se evita la aparición de otros tipos de vegetación para impedir que sus raíces echen a perder el elemento constructivo.