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Manuel Tolsá dejó huella en escultura y arquitectura mexicana

Arquitecto y escultor valenciano, a quien se reconoce en México por construcciones como el Palacio de Minería o la figura ecuestre del rey Carlos IV de España (El Caballito), Manuel Tolsá nació el 4 de mayo de 1757. (Mar, 10 Feb 2015)
Manuel Tolsá dejó huella en escultura y arquitectura mexicana Vino al mundo en la villa de Enguera, de donde años más adelante se trasladó a Valencia para recibir formación en el taller de escultura de José Puchol, hijo del arquitecto del mismo nombre, y quien fue el autor de las Escuelas Pías de Valencia.

De acuerdo con su biografía publicada en el sitio electrónico del Palacio de Minería, fue Puchol hijo quien influiría en su desarrollo escultórico, mientras que el arquitecto Antoni Gilabert fue quien le inspiró sus mejores realizaciones.

Lo anterior se puede apreciar en la relación de los trabajos que uno y otro realizaron: el Palacio de la Aduana, iglesia de las Escuelas Pías y Capilla de San Vicente en el Convento de Santo Domingo, de Gilabert.

Con las de Tolsá en México: Palacio de Minería, proyecto de la Iglesia de Loreto o Capilla de San Domingo, lo que se podría explicar por una relación directa entre ambos o que el escultor y arquitecto estudió profundamente a Gilabert, según la fuente.

Tolsá se reconocía como discípulo de la Academia de San Carlos en Valencia, pero no existe documentación que acredite su paso por dicho plantel, así como tampoco aparece su nombre en el Gremio de Carpinteros de Valencia del siglo XVIII, pese a que era frecuente que los jóvenes escultores aprendieran dicho oficio.

Otro que pudo haber influido en el estilo de Tolsá fue su coterráneo Fray Francisco Cabezas, 48 años mayor que él y autor del proyecto de la iglesia de San Francisco el Grande en Madrid.

Se sabe que Tolsá se trasladó a Madrid, en 1780, donde estudió diversas disciplinas, como la pintura, en la Academia de San Fernando, y fue uno de sus maestros Juan Pascual de Mena, autor de la escultura de Neptuno que se ubica en el Paseo del Prado y quien fue director del plantel.

Hacia 1784 obtuvo el segundo sitio en el concurso de la clase de escultura y durante varios años trabajó como tal en la Corte y de manera independiente, aunque no se tienen bien documentadas las obras que realizó en este tiempo.

El arquitecto y escultor empezaba a adquirir renombre. En 1789 fue nombrado académico de mérito de San Fernando y posteriormente de San Carlos, mientras que en septiembre del año siguiente se le concedió el cargo de director de escultura de la Academia de San Carlos de la Nueva España, el cual había solicitado un año antes.

Para asumirlo, hizo trasladar a México “76 cajones con copias en yeso de las principales obras españolas y vaticanas”, las cuales son “actualmente albergadas en el Museo de San Carlos”.



Dicho colegio fue fundado por el rey Carlos III en 1783, como parte de una disposición de replicar por las principales ciudades del imperio español el modelo de San Fernando, y que en el nuevo mundo alcanzó a México.

Tolsá embarcó con rumbo a México el 20 de febrero de 1791, desde el puerto de Cádiz. Después de hacer escala en La Habana, Cuba, llegó a Veracruz cinco meses después.



Ejerció su responsabilidad a la par que otro valenciano, Joaquín Fabregat, lo hacía en la dirección de grabado, mientras que otro pintor y académico de Valencia, Rafael Ximeno, asumía la dirección correspondiente en 1793.

Así, conforme a la misma fuente, la influencia de la “escuela de Valencia” fue muy clara en la primera etapa de la Academia de San Carlos de México.

Manuel Tolsá introdujo en la academia del plantel las clases de decoración en estuco, madera y piedra, para establecer un orden en la práctica de ornamentación y de cerámica, en correspondencia con la tradición de Manises y Paterna (Valencia).

De acuerdo con los datos disponibles, Tolsá vivió siempre en la Ciudad de México, dedicado a sus obras escultóricas, arquitectónicas y a la academia; se casó con la veracruzana Luisa Sanz Girón, con quien tuvo nueve hijos.

Por su cercanía con la aristocracia y el alto clero recibió encargos importantes de la Iglesia, la sociedad civil o la clase dirigente, lo mismo que se integró a los cuerpos ilustrados, donde defendió el progreso y el orden.

En su trabajo propagó el academicismo contra los excesos del barroco, de manera que en su tiempo se solía llamar al primer estilo como la escuela Tolsá, lo que fue favorecido por su gran actividad en las artes, el diseño y la arquitectura.

A él se debe la conclusión de las obras de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México; el Palacio de Minería y la Estatua Ecuestre de Carlos IV, conocida como “El Caballito”.



Asimismo, el Antiguo Palacio de Buenavista, actual Museo Nacional de San Carlos; Palacio del marqués del Apartado, frente al Templo Mayor; los altares principales de la Catedral de Puebla y de las iglesias de Santo Domingo y de La Profesa.

La proyección de la cuarta etapa de la iglesia de Loreto; planos del Hospicio Cabañas, en la ciudad de Guadalajara; Celda de la Marquesa de Selva Nevada en el Ex convento de Regina Porta Coeli; busto de Hernán Cortés en el hospital de Jesús y Cristos de bronce en la Catedral de Morelia.

El portal del Palacio de Minería recuerda que, después de jubilado como director de escultura y de arquitectura de la academia mexicana, Manuel Tolsá murió el 24 de diciembre de 1816.

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