Noticias : Entrevistas : Todo el mundo encuentra en Le Corbusier lo que va buscando, sea lo que sea. William Curtis

Noticias de Arquitectura

Todo el mundo encuentra en Le Corbusier lo que va buscando, sea lo que sea. William Curtis

El gran historiador de las vanguardias de la arquitectura estuvo en Madrid para honrar al maestro suizo en el 50 aniversario de su muerte. (Jue, 02 Jul 2015)
Todo el mundo encuentra en Le Corbusier lo que va buscando, sea lo que sea. William Curtis En su mano está la nueva edición en inglés de su clasiquísimo estudio sobre el arquitecto suizo y las pruebas para la colección de sus pinturas que expondrá en la Alhambra el mes que viene.

Conozco arquitectos más o menos de su edad que viven obsesionados por el dilema Le Corbusier-Mies van der Rohe. Lo cuentan como si hablaran de ser de los Beatles o de los Rolling Stones.
Pues yo soy de Cream. [finge tocar una guitarra en el aire]

¿Y qué arquitecto sería Cream?
Alvar Aalto, ¿no? Bueno, en serio, ese dilema Mies-Le Corbusier es muy típico de la Escuela de Arquitectura de Madrid.

¿De Madrid sólo?
No, es global, pero en pocos sitios es tan fuerte como en Madrid. Supongo que reproduce, de alguna manera, el dilema entre Alejandro de la Sota y Sáenz de Oíza. Oíza era un arquitecto más abierto, estaba más dispuesto a recibir influencias. En cambio, De La Sota era más ensimismado, más miesiano... Bueno, que conste que aprecio mucho a Alejandro de la Sota. En realidad, ideas así aparecen cuando estamos demasiado cerca de los mitos y no los vemos con perspectiva. Ahora han pasado los años, hemos cogido distancia y somos más libres, menos dogmáticos... Ver las cosas de la otra manera, ese 'hay que ser de Mies o de Le Corbusier', dice más de la gente que pensaba así que de Le Corbusier o de Mies. Cuando escribí este libro, en los años 80, quería liberar a Le Corbusier de este tipo de miradas. De la imagen del 'monstruo sagrado' de sus admiradores pero también de la caricatura del diablillo que hacían los arquitectos posmodernos. Contra eso, me fui a la obra, a estudiarla ya vivirla.

¿Y qué tiene Le Corbusier?
Tiene algo para todo el mundo. Da igual lo que vayan buscando en Le Corbusier que lo encontrarán. Le puedo citar seis, siete libros sobre La Tourette que hacen interpretaciones distintas, a veces contradictorias... Y todas tienen razón. Para Rem Kolhaas, para Mario Botta, para Rafa Moneo... Para todos ellos, La Tourette es un edificio central en sus vidas. Frank Gehry me dijo una vez que él no habría sido Frank Gehry sin Ronchamp. Me decía: "Le Corbusier me enseñó el espacio". ¡Y Tadao Ando! Me acuerdo de que lo entrevisté una vez para 'El Croquis'. Claro, yo no sé japonés, de modo que hacía la pregunta, hablaba el traductor y yo me quedaba oyendo el parloteo incomprensible. Le pregunté por la arquitectura occidental y recuerdo oírle decir "ñao-ñao-ñao-ñao" y, de pronto, "ñao-ñao, Ronchamp, ñao-ñao, Panteon, ñao-ñao". Y yo pensaba: ya está, está todo clarísimo.

Una vez leí algo parecido del Partenón de Atenas, que todo el mundo ha visto en él lo que quería ver: los románticos veían ruinas; los liberales, un símbolo de la democracia; los fascistas, virilidad y rigor..
Sí, es lo mismo. Y si va a una obra de Le Corbusier se encontrará el mismo tipo de gente que en la Acrópolis. Japoneses dibujando en un cuaderno...

Sé que Le Corbusier fue a la Acrópolis y vivió una especie de revelación. ¿Se veía a sí mismo como un hombre que iba a quemar la historia de la arquitectura o, al contrario, sentía que formaba parte de una tradición?
La respuesta es ambigua. Le Corbusier rechazaba la Academia, lo pesado, lo muerto. Pero es que veía la Acrópolis y no veía la Academia, veía el mundo al que quería dirigirse. Él diría que quería volver a las esencias, capturarlas y llevarlas al nuevo mundo, la era de las máquinas y la modernidad. En eso es como Picasso, si lo piensan.

¿Por qué eligió trabajar en Le Corbusier?
¡Me eligió él a mí! Fue un momento muy espontáneo. Mis padres me mandaron a un colegio católico, con unos monjes muy estrictos. Todos me nos uno que era un entusiasta de la cultura francesa. Consiguió que en la biblioteca entraran libros de poesía simbolista, de Picasso, de arte de las vanguardias... Y entre ellos, apareció un día la 'Obra completa' de Le Corbusier. Y fue un momento en el que se me encendió una luz. Para empezar,porque lo que veía tenía que ver con las imágenes que llevaba en el corazón. Mi padre era ingeniero, trabajaba con hormigón, siempre estaba con planos y hojas de cálculo. Su casa, nuestra casa, tenía un jardín precioso. Y yo ya pintaba. Entonces, ¿qué vi en ese libro? Planos, hojas de cálculo, pinturas y jardines. Me tocó en lo más hondo, claro. A los 16 ya intenté ir hasta Ronchamp haciendo autostop. Pero no llegué porque no era muy bueno haciendo dedo. Me quedé en París y vi mi primer 'Le Corbusier': el Pabellón Suizo.

Antes nombró a Picasso. Todos pensamos en Picasso y Le Corbusier como equivalentes: la gracia, el hedonismo, el sur... Pero sé que Le Corbusier era muy suizo, muy calvinista, que vivía como un monje.
Debió de ser un hombre muy raro. La verdad, no me hubiera importado conocerlo, que alguien me lo presentara, darle la mano, decirle 'Bon jour' y después salir pitando. Le Corbusier era un tipo indescifrable, lleno de máscaras y dogmático. Y, a la vez, era un soñador. Yo lo siento por su mujer, que tuvo que aguantar esa vida de monje.

Bueno, también era un pecador.
Sí, por completo. Y trataba de redimirse a través de la arquitectura. Es una broma pero también es en serio. Él veía una dimensión espiritual en la vida, tenía un sentido del misterio y de la profundidad del alma que quería comunicar a través de la arquitectura.
¿Le molesta a usted ese deseo de trascendencia? ¿Lo encuentra naíf?
No. Me conmueve. Soy pintor y, en el fondo, pienso lo mismo, que el arte que importa nos comunica algo antes de que podamos entenderlo. Yo también veo el mundo de esa manera.

¿Y la política?
Es una polémica que se repite y que no tiene una respuesta sencilla. No era un fascista. Un fascista no se va a Moscú a intentar construir el Palacio de los Soviets. Era lo que los franceses llamaban 'ni de droite ni de gauche', un hombre escéptico del parlamentarismo, pero bueno, como muchísimos otros. Cuando Tenía amigos de extrema derecha y clientes judíos. Cuando fue a trabajar a Argelia decían que era el caballo de Troya de los bolcheviques.

Yo creo que la duda no es saber si era un fascista o no, que la duda es saber si era un cínico.
Era un oportunista que tenía una idea en la cabeza: la arquitectura está hecha para el largo plazo y el deber de los arquitectos estaba con la posteridad, no con su tiempo. Importan las catedrales góticas, no importa lo que pensaba el tipo que las construyó. Eso está bien, pero hay una parte problemática: Le Corbusier tenía una tendencia al autoritarismo. Le gustaba el poder fuerte, como les pasa a muchos arquitectos. De alguna manera está en la profesión. Pero también era un utópico que pensaba en una sociedad más libre y más justa. Fue a Vichy y quiso trabajar con el Gobierno de Petain, pero es que eso fue lo que hicieron casi todos los profesionales franceses. Además, el fue a Vichy, vio que aquello era un desastre y se marchó, no hay tanto que reprochar. Eso no convierte a nadie en fascista. Hacía comentarios antisemitas, pero, aunque sea doloroso pensarlo ahora, era un antisemitismo rutinario: en esa época, la gente hacia ese tipo de comentarios. El problema es hacer historia retrospectiva. Los franceses se hacen un lío cuando hablan de sus años 40, un lío entre lo que ocurrió y lo que quieren que hubiera ocurrido.

¿Cuál es el gran malentendido sobre Le Corbusier?
El gran error es convertirlo en responsable de las malas copias que tuvo. Vivo en un edificio brutalista horroroso; Le Corbusier fue el primer arquitecto brutalista, de modo que la culpa de que mi casa sea fea es de Le Corbusier.

Cualquiera de nosotros querría vivir en Le Marais, pero en el de ahora,no en el que proyectó Le Corbusier
Ponga las cosas en su contexto. [Busca una fotografía de la Unidad de Habitación de Marsella] Mire: una casa así era de una comodidad y una calidad inimaginable para los franceses de la posguerra, que vivían en casas que eran casi chabolas. Otra cosa son las copias malas que se han hecho sin talento, sin el sol del sur, sin buenos materiales... De todas formas, ¿sabe que ahora los bo-bos se van a vivir a la Unidad de Habitación? ¿Se entiende lo que quiere decir bo-bos? ¿Cómo los llaman en España?

Sí. Pero ahora tiene mucho éxito la palabra 'hipster'. Pijo-progre es otra forma de decirlo de toda la vida.
Pijos progres, 'left winged posh'. Está bien. ¿Sabe? Ésa era la clientela de Le Corbusier en los años 20, una burguesía bohemia. Y ahora vuelven a reencontrarse.

Compartir artículo:

Lista de comentarios

0 de 3 de los participantes encontró que el siguiente comentario es útil:
LE CORBUSIER HOY 8 DE JUNIO 2015, HACE 50 ANOS QUE LO VISITE , 2015-07-07
Comentarios por: manuel ungaro
5
 
HOY DÍA EXACTAMENTE HACEN 50 ANOS QUE VISITE A CORBU. UN 8 DE JULIO DE 1965 NOS RECIBIÓ EN SU ATELIER,FUIMOS CARTUCHO MIRO QUESADA,OSVALDO JIMENO, Y HILDE SCHEUCH+ 4 PERUANOS QUE ASISTIMOS AL V CONGRESO UIA DE PARÍS. LE DIMOS EL DIPLOMA HONORIFICO DEL CAP Y EL HEXÁGONO. NOS BROMEO MUCHO CON LOS APELLIDOS DE NOSOTROS, DICIÉNDONOS JIMENO ESPANOL, MIRO EL PINTOR. HILDE ALEMANA Y UN HÚNGARO QUE PERUANOS SON UDS, DESPUES NOS OBSEQUIO POSTALES DE RONCGAMP Y ACEPTO TOMARSE FOTOS CON NOSOTROS. FUIMOS LA ÚNICA DELEGACIÓN QUE RECIBIÓ EL MAESTRO EN PARIS. EL 27 DE AGOSTO FALLECÍA AHOGADO EN EL MAR DONDE TENIA SU CASA VERANIEGA.YO LO CONSIDERO EL ARQUITECTO MAS INFLUYENTE DEL SIGLO XX.2-WRIGHT. 3-MIES-4-WALTER GROPIUS 5 AALTO. EN MI LIBRO LOS 100 ARQUITECTOS MAS INFLUYENTES DEL SIGLO XX. manuel ungaro
Responda al comentario aquí - ¿Este comentario es útil para usted?    



Agregar un comentario

Por favor llene completamente la forma abajo, y nosotros agregaremos su comentario tan pronto como sea posible.