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Edificios que son un peligro. Torres que derriten coches, queman bañistas y otros despropósitos inmobiliarios

Suelen protagonizar el paisaje urbano de una ciudad y, en ocasiones, hasta resultan el orgullo de una metrópoli. Para algunos gobiernos locales, los rascacielos se han convertido en una herramienta más para atraer turistas o lucir con orgullo el título de ciudad con los edificios más altos del mundo. Aunque, a veces, los rascacielos no agradan a todos, y más cuando las inmensas obras arquitectónicas no solo producen sombra. (Vie, 25 Sep 2015)
Edificios que son un peligro. Torres que derriten coches, queman bañistas y otros despropósitos inmobiliarios El Walkie Talkie
Hace poco, un panel de arquitectos eligió el edificio situado en el número 20 de la calle Fenchuch de Londres el peor rascacielos de reciente creación. Un título que la obra del arquitecto Rafael Viñoly obtuvo no solo por su apariencia - un miembro del jurado describió el edificio como “una gárgola de cristal en el horizonte de Londres” -, sino por los problemas que le causó al Jaguar de un londinense.

Edificio de Rafael Viñoly derrite autos

El 1 de septiembre de 2013, un Jaguar JX que estaba estacionado cerca del rascacielos fue víctima de los rayos que proyectaban las ventanas del edificio, al derretir el exterior del vehículo. Según los expertos, la forma inusual de la fachada de El Walkie Talkie provocaba que los rayos de luz se concentraran en el suelo, llegando incluso también a quemar los escaparates de las tiendas de alrededor.

Y el peor edificio de Reino Unido es...

Después de cerrar el edificio y colocar un parasol gigante en la fachada, el Walkie Talkie volvió a abrir sus puertas el pasado mes de abril.



La torre+John+Hancock">torre John Hancock
Galardonada con el 'National Honor Award' del Instituto Estadounidense de Arquitectos en 1977, el edificio más alto de Boston ha dado unos cuantos sustos a los viandantes. En concreto, sus ventanas. Con un peso de 226 kilos cada una, cientos de ellas han caído al suelo.

En enero de 1973, una tormenta hizo que 60 de esas ventanas se desprendieran de la fachada del edificio, y para abril de ese mismo año, el John Hancock había perdido las ventanas de algo más de 2.000 metros cuadrados de pared. Según los autores del libro 'Por qué los edificios se caen', Matthys Levy y Mario Salvadori, las ventanas se caían debido a la tensión térmica - es decir, los diferentes cambios de temperatura - que soportaban.

Tiempo después, un grupo de arquitectos e ingenieros se puso manos a la obra y volvió a colocar cada ventana en su sitio. Eso sí, la reparación no fue barata: la colocación de cada una le costó al ayuntamiento 7 millones de dólares.



El Dalek
Además de referirse a una de las razas extraterrestres del Doctor Who, el Dalek es el rascacielos más alto del condado de Yorkshire, en Inglaterra. Visible a 40 kilómetros de distancia, no suele gustar demasiado a los residentes de la ciudad de Leeds. Y no solo porque resulte doloroso para la vista - en 2008, la revista de arquitectura Building Design galardonó al rascacielos con el premio en la categoría de “edificios tan feos que congelan el corazón” -, sino por las increíbles ráfagas de aire que se originan a su alrededor.

Según Nada Piradeepan, ingeniera en la consultoría Wintech, dichas ráfagas de viento se producen porque cuando una corriente de aire cruza la ciudad, se da de golpe contra el Dalek. El aire no se queda ahí, sino que se divide y rodea al edificio por arriba y por abajo. El que circula en dirección hacia el suelo suele ser más rápido y fuerte que el aire que asciende, de ahí que a los viandantes les resulte difícil caminar por allí.

Diseñado por el estudio de arquitectura Aedas Architects, en 2011 tuvieron que hacer frente a la muerte de Edward Slaney, un británico que falleció tras golpearle un camión que volaba a causa de las fuertes corrientes de aire de El Dalek. Hoy en día, la compañía CPPI es la encargada de las reformas que aspiran a acabar con las ráfagas de viento.



Centro CNA
Este edificio de 44 plantas situado en la ciudad de Chicago y construido en 1972 dio el susto un par de décadas más tarde. En 1999, los residentes se encontraron con el mismo problema que sufrieron los ciudadanos de Boston: la caída de ventanas.

Diseñado por el estudio Graham, Anderson, Probst & White, los arquitectos no se percataron de los constantes cambios de temperatura que soportaban las vidrieras. El descuido costó 18 millones de dólares (unos 16 millones de euros) y ahora cada mes los técnicos del edificio vigilan para que este no acabe arrojando más ventanas.



Vdara Las Vegas
Uno de los múltiples hoteles que forman el paisaje urbano de Las Vegas ha provocado la ira entre los huéspedes del Vdara. El edificio, obra de Rafael Viñoly - el arquitecto que diseñó el Walkie Talkie de Londres - está compuesto de fachadas de cristal. En una de ellas se sitúa debajo la piscina del hotel.

Precisamente, esta es la causante de las quemaduras que sufren los bañistas. Debido a su forma curvada, los cristales concentran la luz del sol en un punto de la piscina y el rayo de luz está a tan alta temperatura que acaba derritiendo las copas y bolsas de plástico de los nadadores. En una entrevista, un huésped aseguró incluso que el rayo de la muerte - como lo llaman los clientes - le había quemado el pelo.

Actualmente, los dueños del hotel están pensando en la mejor manera de acabar con el rayo de la muerte, aunque de momento intentan hacer el apaño colocando unas cuantas sombrillas en la piscina.


Rafael Viñoly

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Lista de comentarios

0 de 8 de los participantes encontró que el siguiente comentario es útil:
Edificios que son un peligro , 2015-10-07
Comentarios por: mirta
muy buena nota
 
Me gustaría más notas como estas, es una forma de aprender
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