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Una pirámide para enterrar a Franco: historia oculta de un proyecto maldito

Hay obras a las que se les denomina faraónicas por su tamaño, dispendio y arrogancia, y porque encierran sueños de grandeza peligrosos, cercanos a la locura. En San Lorenzo del Escorial, perteneciente a la Comunidad de Madrid, se levanta un monumento que durante muchos años ha divido a la sociedad española: el Valle de los caídos, mausoleo donde reposan los restos de los combatientes de la Guerra Civil (1936-1939) y dos de sus responsables: José Antonio Primo de Rivera y Francisco Franco. (Mie, 11 Oct 2017)
Una pirámide para enterrar a Franco: historia oculta de un proyecto maldito Este monumento funerario cuenta con una de las cruces más altas del mundo: 150 metros y poco más de 48 de ancho. La explanada de acceso mide 30,600 metros cuadrados y en sus osarios reposan cerca de 34 mil combatientes, tanto republicanos como nacionalistas. La obra es de los arquitectos Pedro Muguruza y Diego Méndez.



Una nota aparecida en el periódico español El Confidencial narra la historia de un proyecto previo a este Valle de los caídos, algo así como la primera versión de un arquitecto llamado Luis Moya que en 1937, en plena guerra, concibió el “Sueño arquitectónico para la exaltación nacional”, una obra gigantesca, desmesurada, ideal para satisfacer los sueños de los dictadores. El proyecto le venía como anillo al dedo a Franco.


(Planta del proyecto. Archivo Carlos Sambricio)

Luis Moya, por alguna razón, se pasó la guerra recluido en una embajada madrileña. Ese encierro forzado lo dedicó a crear, en compañía del escultor Manuel Laviada y el Vizconde de Uzqueta un complejo funerario que se construiría al término de la guerra en el centro de Madrid: una ciudadela de los muertos, al estilo egipcio, con arco del triunfo y una pirámide en cuyo interior, como un faraón, sería enterrado “un héroe único”, como escribió el propio Moya, en clara alusión a José Antonio Primo de Rivera.


(El arco del triunfo del proyecto de Moya.)

En el arco del triunfo se inscribirían escenas de los episodios más importantes de la historia de España, incluyendo el descubrimiento de América, santos como Santiago Apóstol. La Ciudadela “ordenada a la española, como el Escorial. Un eje principal de triunfo; otro transversal para lo fúnebre. El primero desde una anteplaza, sigue entre bastiones, hasta una plaza de distribución circular. En ella un arco de triunfo, puerta de la gran plaza interior, para permanecer. Al fondo, suntuoso edificio enriquecido con un atrio de columnas dedicado a la conmemoración y a reunión en un inmenso salón cubierto a la española. Alrededor de la plaza, edificios porticados con balcones, teatro de esta ciudadela, cuya puerta es un arco de triunfo y cuya escena es el edificio del fondo. El eje transversal parte de la plaza de distribución y desciende hasta el atrio hundido de la pirámide”.

Para fortuna de Madrid, Franco decidió construir su Valle de los caídos en El Escorial. Moya, fiel a sus delirios de grandeza, sólo pudo construir la Universidad Laboral de Gijón (1946-1956), el edificio más grande de España.

Aunque ganó el concurso para ejecutar al cruz en el Valle franquista, el proyecto se guardó en el cajón de los proyectos irrealizados, junto a otros como el Palacio de los Soviets, delirio del estalinismo.

Con información de El Confidencial.

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