Interiores: Transparencias hacia el interior.
Una clínica psiquiátrica que plantea eficientes ideas funcionales y estéticas. Un ejemplo de lo último de la arquitectura hospitalaria. (Lun Jul 14 2003)
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Nada más lejos del hospital desangelado de Atrapado sin salida: el baldazo de agua fría es la sorpresa que provoca entrar en la clínica psiquiátrica moderna, que parece haber importado los lujos de la hotelería internacional. Ni rejas, ni pabellones superpoblados: un edificio muy eficiente y habitaciones para que los pacientes se sientan como en casa.
El Instituto de Neurociencias de Buenos Aires (INEBA) es una clínica de 6.000 metros cuadrados que, en el barrio porteño del Abasto, exhibe los últimos conceptos de la arquitectura hospitalaria. Casi un manifiesto de funcionalismo, el edificio está resuelto con precisión quirúrgica: las distintas piezas se articulan en una planta compleja, pero resuelta simplemente.
Los arquitectos del estudio Turjanski-Sartori y Asociados tienen experiencia en el diseño de hospitales (ver Doctores de..., en la página 6). Aquí explotaron cada metro cuadrado del terreno y lograron un edificio que funciona como un sistema inteligente. El desafío fue congeniar los espacios de internación psiquiátrica con los consultorios ambulatorios de rehabilitación neurológica.
El gran mérito de la obra es haber resuelto con buena arquitectura la tendencia dominante en la psiquiatría moderna: el tránsito del aislamiento a la integración. Los internados nunca se cruzan con los pacientes ambulatorios ni con las visitas, pero no viven en una jaula. Sin rejas a la vista, los recursos arquitectónicos funcionan como limitación física.
La entrada principal y el núcleo circulatorio público se ubican en un atrio vidriado de cuádruple altura. Este espacio impacta al visitante: sobriedad de laboratorio, vidrio y acero de high tech criollo, en el bar mesitas como de Palermo Hollywood. Sólo una puerta separa las transparencias del atrio de las habitaciones internas.
El acceso de personal, la guardia médica y las circulaciones privadas están en la otra punta del edificio (ver Primer subsuelo, en la página 4). "Así generamos un sistema de circulación por planta que restringe el acceso a las diferentes áreas para el público y los pacientes, ya que todas las puertas están preparadas para tener control de acceso", explican los autores.
INTEGRACION. El eterno debate sobre la arquitectura como control social parece encontrar en INEBA un buen ejemplo: el proyecto no excluye sino que integra. En la planta baja, además de la recepción, están las habitaciones de internación psiquiátrica. "Se pensaron como un espacio amigable, donde los pacientes se sientan contenidos y no prisioneros —explica Miguel Sartori—. La arquitectura define los límites en forma natural". Esa "forma natural" en realidad es tecnológica: hay sistemas de control de acceso, cerraduras magnéticas con tarjetas, monitoreo con cámaras. Eso sí: nada de rejas. Las 16 habitaciones tienen 28 camas y se vinculan con el parque.
Una rampa de 60 metros de largo, facetada en distintos tramos, lleva hasta el primer piso y se convierte en otra idea arquitectónica aprovechada por el paciente. Cada tramo del solado está ejecutado con un material diferente: alfombra, piedra, cerámica y goma crean texturas y temperaturas diferentes que ayudan al paciente en su rehabilitación motriz.
El primer piso es un lugar para estar de paso. Hay consultorios, gabinetes de fisiatría, talleres, un gimnasio. En un extremo de la planta está la pileta cubierta por un techo curvo. Y la terraza es protegida en sus barandas por un vidrio de seguridad inclinado que impide un salto al vacío.
La transparencia de la fachada crea espacios diáfanos, alejados de la oscuridad arquetípica de manicomio. "Volumétricamente, el edificio está conformado por un prisma recto cuya fachada presenta una fuerte imagen horizontal, con transparencias hacia el interior —explican los arquitectos—. En la planta baja, un volumen irregular, con líneas diagonales que crean distintos volúmenes entrantes y salientes, provocan un juego de interrelación formal entre el interior y el exterior".
La orientación del terreno determinó la resolución formal de la obra. Hacia el Norte (el pulmón de manzana), el edificio es macizo e introvertido: una fachada con revestimiento símil piedra París, pequeñas ventanas y vidrios con control solar. Al Sur (la calle), la cara vidriada y extrovertida, con la exuberancia del curtain wall, captura la luz del barrio.
Pero como la calle Guardia Vieja es muy angosta, los proyectistas ensayaron un truco de diseño para que la fachada se perciba en su totalidad: crearon dos planos quebrados y retirados de la línea municipal, que rompen el paralelismo del entorno. Con la marquesina de entrada, la fachada le da aires de sofisticación y tecnología al psiquiátrico de la modernidad.
Clarin.com.ar
LISTA DE COMENTARIOS |
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3
de
0
de los particiopantes encontró que el siguiente comentario es útil:
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transparencias hacia el interior
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2006-08-16
Comentarios por:
jorge
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el articulo y la obra arquitectonica
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me prece bien los criterios que estan manejando para desarrollar estos edificios, porque la tranparencia es para mi como sinonimo de libertad y no de encierro y esto contribuye a la recuperaciòn de los pacientes;
el articulo sin comentarios, bien redactado. me |
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