Las erupciones volcánicas serán las fábricas del concreto del futuro
Los volcanes son asociados a destrucción, sin embargo, una propuesta desarrollada en Islandia plantea una idea completamente distinta.
(Mar, 25 Ago 2026)
La arquitecta
Arnhildur Pálmadóttir, fundadora del estudio
s.ap arkitektar en Reikiavik, y su hijo, Arnar Skarpheðinsson, desarrollaron el concepto después de observar las enormes cantidades de lava producidas por la erupción de Holuhraun, ocurrida entre 2014 y 2015, una de las más grandes registradas en Islandia en más de 300 años.
La pregunta que dio origen al proyecto fue tan sencilla como provocadora: si una erupción produce enormes cantidades de roca fundida, ¿por qué no aprovechar ese material para construir?
La propuesta, denominada
Lavaforming, busca explorar cómo la lava podría recolectarse y transformarse antes de que se enfríe por completo. Según sus creadores, una gran erupción podría producir suficiente material para fabricar los elementos necesarios para levantar los cimientos de una ciudad en cuestión de semanas.
El proyecto plantea utilizar robots y sistemas automatizados capaces de trabajar en condiciones extremas. Debido a las elevadas temperaturas de la lava, comparables a las del vidrio fundido, la manipulación directa por parte de trabajadores sería prácticamente imposible.
En su lugar, equipos robóticos podrían desplazarse sobre los campos volcánicos, recolectar la lava y dirigirla hacia diferentes procesos de fabricación. Entre las posibilidades estudiadas se encuentran el control del flujo, moldes, cámaras de enfriamiento, prefabricación e incluso sistemas similares a la
impresión 3D.
La idea no consiste simplemente en utilizar lava como si fuera
concreto. La composición y las propiedades del material pueden variar considerablemente, dependiendo de factores como su origen y la forma en que se enfría.
Uno de los materiales que despierta mayor interés es el
basalto. En la naturaleza, esta roca volcánica puede formar estructuras extremadamente resistentes, como las conocidas columnas de basalto, producidas mediante procesos de enfriamiento y cristalización.
The icelandist. (2026). The basalt columns of Gerðuberg on the southern side of the Snæfellsnes Peninsula, Iceland, (2025, Diciembre 08). [PNG]. CC BY 4.0.Los creadores del proyecto consideran que determinadas propiedades del basalto podrían aprovecharse para desarrollar nuevos elementos constructivos. Sin embargo, el principal desafío sería controlar el proceso para obtener materiales con características predecibles y adecuadas para su uso en construcción.
La propuesta también surge en un momento en el que la industria busca reducir el impacto ambiental asociado a la fabricación de materiales tradicionales.
El concreto sigue siendo uno de los materiales más utilizados en el mundo, pero su producción depende en gran medida del
cemento, cuya fabricación genera importantes emisiones de dióxido de carbono. Por ello, investigadores, fabricantes y profesionales del sector continúan buscando materiales y procesos capaces de reducir la huella ambiental de la construcción.
Lavaforming propone mirar hacia una fuente poco convencional: un material mineral que la propia Tierra ya está produciendo a temperaturas extremadamente altas.
Eso no significa que los
volcanes se convertirán pronto en fábricas de materiales de construcción. La tecnología necesaria para recolectar, transportar y controlar lava todavía pertenece al terreno de la investigación y la experimentación.
De hecho, los propios autores del proyecto consideran que una aplicación real podría estar todavía a más de un siglo de distancia y sitúan este escenario hacia el año 2150.
El concepto fue presentado como la contribución de Islandia a la 19ª Exposición Internacional de Arquitectura de la
Bienal de Venecia en 2025 y plantea una pregunta que va más allá de construir con lava.
¿Qué ocurriría si la industria de la construcción dejara de observar los fenómenos naturales únicamente como obstáculos y comenzara a verlos también como posibles fuentes de nuevos materiales?
Quizá todavía falte mucho para ver robots recolectando lava para fabricar estructuras. Pero la construcción ya está incorporando impresión 3D, automatización, robótica y nuevos materiales para reducir el impacto ambiental de las obras.
Por ahora, construir una ciudad con roca fundida sigue siendo una visión futurista. Sin embargo, la propuesta demuestra que el futuro de la construcción podría comenzar en lugares donde hoy nadie pensaría buscarlo.
Incluso en el interior de un volcán.
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