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Una fábrica que prácticamente se funde con el terreno

Una nave industrial de casi 7 mil m² no suele ser precisamente discreta. Sin embargo, en Tepatitlán, Jalisco, el proyecto de ATELIER ARS consigue que una construcción de escala industrial parezca continuar el terreno en lugar de imponerse sobre él. (Mie, 07 Oct 2026)
Una fábrica que prácticamente se funde con el terreno La Nave de Envasado y Oficinas para Clase Azul forma parte del complejo de la empresa tequilera en Los Altos de Jalisco. El proyecto, desarrollado entre 2019 y 2023, utiliza la topografía, la cerámica artesanal, la piedra obtenida de la propia excavación y una cubierta industrial de diente de sierra para establecer una relación mucho más estrecha entre arquitectura y paisaje.



La estrategia es tan directa como poco convencional: excavar primero y construir después.


El punto de partida del proyecto fue una condición habitual en la arquitectura industrial: un programa que necesitaba una construcción de gran escala.

La respuesta de ATELIER ARS fue modificar primero el terreno. Una excavación de grandes dimensiones permitió semienterrar parte del volumen y generar una plataforma vinculada con la topografía existente. Así, desde determinadas perspectivas, la construcción pierde parte de su presencia visual y se integra con el paisaje volcánico de Tepatitlán.

 

La operación tiene además una consecuencia importante para el proyecto: la tierra que normalmente podría considerarse un residuo de obra adquiere un papel dentro de la arquitectura. La piedra producto de la excavación se incorporó al conjunto, haciendo visible parte del sustrato mineral del sitio.

El resultado es una arquitectura industrial que no intenta ocultar su escala, sino modificar la manera en que esa escala se percibe.

Una nave industrial con cubierta de diente de sierra


En el interior, el proyecto recurre a una solución clásica de la arquitectura industrial: la cubierta de diente de sierra.

 

Su geometría permite resolver grandes espacios productivos mediante una sucesión de módulos, mientras que los cambios de orientación de la cubierta ayudan a introducir iluminación natural de manera controlada. En este caso, la solución industrial fue reinterpretada mediante una estructura metálica combinada con elementos cerámicos tradicionales.

La cubierta no funciona únicamente como un elemento estructural. Desde el exterior, su revestimiento cerámico hace que las pendientes se aproximen visualmente a los tonos y materiales del terreno.

 

Por eso el estudio utiliza el concepto de “horizonte cerámico”: desde el oriente, la cubierta revestida con piezas de barro se encuentra con la cota natural del terreno y reduce visualmente la separación entre edificio y paisaje.

Acero, ladrillo y piedra de la excavación


La propuesta combina sistemas constructivos contemporáneos con técnicas regionales.

La estructura industrial de acero convive con muros de carga de ladrillo, contrafuertes y referencias a la bóveda catalana. A esto se suman ladrillos artesanales producidos regionalmente, tejas de barro y piedra recuperada durante la excavación.

 

Esta combinación no funciona únicamente como acabado. La materialidad ayuda a que el edificio revele las características geológicas y culturales del lugar.

Una cubierta que también gestiona el agua


La integración con el terreno no se limita a la apariencia.

El sistema de cubierta recoge el agua de lluvia y la conduce hacia jardines de infiltración ubicados alrededor del edificio. De esta manera, el proyecto incorpora la gestión pluvial dentro de su propia estrategia de implantación.

Para una nave industrial de esta escala, esto resulta especialmente relevante: la cubierta deja de ser únicamente la quinta fachada del edificio y se convierte en parte de la infraestructura hídrica del conjunto.

 

La arquitectura, el terreno y el agua terminan funcionando como un mismo sistema.

Un proyecto premiado por su relación entre arquitectura y territorio


El reconocimiento más reciente llegó con los Brick Award 26, donde la Nave de Envasado y Oficinas para Clase Azul La Hacienda Jalisco ganó la categoría Working Together, dedicada a proyectos que exploran las posibilidades de la arquitectura en ladrillo y cerámica. El jurado destacó precisamente la síntesis entre estructura, materialidad y paisaje.



El segundo reconocimiento llegó también en 2026 con el Erich Mendelsohn Prize for Brick Architecture, donde el proyecto recibió plata en la categoría de edificios de oficinas y comerciales. El premio reconoce obras que utilizan el ladrillo de manera destacada dentro de la arquitectura contemporánea.

 


Estos reconocimientos ponen el foco internacional sobre una obra que no intenta esconder su carácter industrial. Su estrategia consiste en algo más interesante: hacer que la infraestructura productiva pertenezca visual y materialmente al lugar donde fue construida.

 

Créditos del proyecto:

 

Arquitectura: ATELIER ARS

Equipo de proyecto: Roberto González, Alexis Castillo, Luis Macedo, Emilia Avendaño, Diego Orduño.

Colaboradores: Ingeniería Estructural.- Best,Gerencia de obra.- PCI Gerencia de Proyectos de Construcción y CPI, Sustentabilidad.- Cívita y The Passiv Company, Horticultura.- Juan Montaño. 

Cliente: Casa Tradición S.A. de C.V.

Constructora: Gsarch.

Superficie Construida: 6,839 m². 

Predio: 216,309.63 m².

 

Texto y redacción: Equipo de Editores Buscador de Arquitectura

Imagen principal: César Béjar. (2026). Bottling warehouse and offices for Clase Azul. [JPG]. erich-mendelsohn-preis.com. Link. Imagen OG (Open Graph).

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