General: La estructura de hormigón de Torre Espacio resistió el embate de las llamas.
Finalmente no hubo más que lamentar daños materiales y la demora de apenas una semana en los trabajos de construcción de la Torre Espacio. (Mie Sep 06 2006)
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Lo sucedido en los terrenos de la antigua Ciudad Deportiva, puso de relieve las deficiencias en la normativa que regula cómo obrar ante siniestros de estas características y en edificios tan singulares.Tras el siniestro del Windsor se anunció un endurecimiento en las medidas de seguridad. Por eso, ayer era difícil explicarse por qué había vuelto a repetirse un incendio en una torre –que al parecer se debió a un chispazo en un motor o al cortocircuito de una lámpara–. Y la incógnita aumenta cuando se revisa el proyecto de Torre Espacio y se comprueba que se tomaron las medidas exigidas contra el fuego. Pero, ¿qué requisitos eran esos? No, desde luego, los que marque una ley, porque tal ley no existe. «En un rascacielos son necesarios unos aljibes de agua y grupos de presión que eleven el agua, pero a esto último no obliga la normativa cuando el edificio está en construcción», explica José Antonio Fernández Gallar, director general de las obras de Torre Espacio. «No hay ninguna regulación que especifique las medidas contra incendios mientras el edificio se está construyendo o está siendo remodelado», asegura por su parte Miguel Ángel Saldaña, director del Centro Nacional de Prevención de Daños y Pérdidas (Cepreven). «Las medidas contra incendios se dividen en prevención, protección y actuación. Como en un catarro, previenes el frío evitando corrientes de aire, te proteges con ropa de abrigo y te tomas el antibiótico si ya lo has pillado», explica Saldaña. Todas las medidas ellas están reguladas y, además, hay un código técnico de edificación que superprotege a los rascacielos. «El edificio, una vez terminado, tiene que ser autosuficiente, porque en esas alturas no se puede contar con una intervención rápida de los bomberos», detalla. En su opinión, si la torre hubiese estado terminada y en plena actividad, no habría pasado nada. «El problema es que durante la construcción lo único que sirve es la prevención, y no hay un código de prácticas establecido», señala el director de Cepreven. En España existe un Real Decreto de prevención de riesgos laborales que obliga a la constructora a hacer un estudio de seguridad y salud en el que está contemplado también el riesgo de incendio. A su vez, cada subcontrata debe realizar un nuevo plan de seguridad. Sin embargo, no existe ninguna disposición específica que regule el establecimiento de un sistema de extinción mientras dure la obra. «De hecho, es relativamente inviable, pues una obra está constantemente cambiando», según una consultora en riesgos laborales. El responsable de Inmobiliaria Espacio apunta que, tras lo ocurrido, «las autoridades deberían plantearse un cambio en la normativa vigente para obligar a la construcción previa de aljibes provisionales durante la fase de edificación». En la misma línea argumentaba ayer Medardo Tudela, subdirector de Bomberos de Madrid: «Un edificio de este calibre una vez construido, tiene medios para autoapagarse. Por supuesto, habría que hacer un desalojo. Con esta altura los bomberos no podrían extinguir fácilmente un fuego importante. Las escalas más altas que tenemos son de unos cincuenta metros y el chorro de una manguera apenas puede alcanzar unos quince o veinte más». Poco para luchar contra un fuego como el de la noche del domingo, con el foco a más de 140 metros de altura. «A un rascacielos en funcionamiento que se incendia», explica Tudela, «yo lo compararía con un petrolero que se incendia en medio del Atlántico». Causas y soluciones Ayer se investigaba todavía para establecer definitivamente la razón por la que comenzó el fuego. Según fuentes de la obra, las dos posibilidades más plausibles son que una lámpara de iluminación no refrigerase bien, sometida al intenso calor reinante, y provocara un cortocircuito; o bien que los motores hidráulicos de la «autotrepa» –un complejo mecanismo de construcción–, provocaran un chispazo. Más claro está el motivo de que el fuego no se extendiera más rápidamente. En primer lugar, el hormigón armado usado en la estructura es un seguro de vida. Que un incendio se propague y dañe seriamente la estructura es muy difícil. En ello coinciden los responsables de la construcción y expertos como el decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Ricardo Aroca. Por otro lado, no existía lo que los bomberos llaman «masa de fuego». Ni paneles, ni mobiliario, moquetas o papel. Nada que pudiese alimentar el fuego. Así, los principales problemas fueron técnicos: cómo subir o cómo mantener la presión en las mangueras. Pasadas las cuatro de la mañana, la situación estaba controlada y se descartaba por completo recurrir a soluciones de emergencia como el uso de helicópteros.
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| La torre espacio durante el incendio. |

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| Incendio en su máximo explendor durante varias horas. |

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| Proceso de construcción de la Torre Espacio. |

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| Etapas finales de obra negra de la Torre Espacio. |

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| Volumen digitalizado de como quedara la Torre espacio. |
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