Archivo histórico: San Pedro, cinco siglos de un icono del Vaticano [Gian Lorenzo Bernini].
Fotografías desde mediados del siglo XIX a la fecha conforman esta muestra sobre el devenir de la basílica y su vínculo con Roma. Vistas panorámicas de mediados del siglo XIX, reportajes de fotoperiodismo y fotografías de época se mezclan en el recorrido de San Pedro. Fotografías de 1850 a hoy que, hasta el 30 de marzo, se puede visitar en el Palacio Braschi de Roma. (Jue Dic 27 2007)
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Las 90 imágenes de la exposición muestran desde una plaza de San Pedro que, sin agobios turísticos, se presta como el lugar de encuentro de una barriada contigua y ya desaparecida, o como el altar que acaparó la atención mediática tras la muerte del papa Juan Pablo II.
El recorrido sirve además para repasar los cambios de Papa, la evolución urbana y social de Roma y los avances tecnológicos de la fotografía.
El Ayuntamiento de Roma y el Comité Nacional para las Celebraciones del quinto centenario de la fundación de la Basílica de San Pedro son los organizadores de esta exposición, donde queda patente la estrecha relación entre la capital de Italia y el conjunto monumental del Vaticano.
El presidente del comité, Giovanni Morello, explicó que -el gran teatro de la plaza, delimitado por su escenográfica columnata-, obra del arquitecto italiano Gian Lorenzo Bernini, -ha acogido los acontecimientos más importantes, tristes y felices, de la historia de la basílica y de la ciudad-.
Entre esos eventos, destaca una imagen tomada en 1949 de Pío XII, tocado con la tiara papal y llevado sobre la -silla gestatoria-, que era el trono tradicionalmente usado por los papas.
Aún sin aparecer en ninguna imagen, el papa Wojtyla protagoniza una parte de la exposición en fotografías como la realizada por Max Rossi con el título Un golpe de viento descoloca las túnicas de los cardenales durante los funerales del papa Juan Pablo II, el 8 de abril de 2005.
Morello también destacó la forma -casi antropomórfica- de la columnata que representan -dos brazos extendidos en un gesto de acogida-, que tantas veces se han visto en las eucaristías celebradas en la plaza.
Precisamente los ritos multitudinarios son otros de los eventos recogidos en la exposición, donde también hay espacio para la creatividad como demuestra, por ejemplo, un momento de la beatificación de la Madre Teresa de Calcuta en 2003, reflejado en un charco.
Asimismo, entre las ceremonias inmortalizadas por la cámara destaca, quizás por la curiosidad que despierta en el espectador, la imagen de una multitud de coches de caballos que espera la bendición papal.
La exposición también permite ver cómo era el panorama urbano en torno al cupolone —nombre que los romanos dan a la cúpula de la Basílica, diseñada por Miguel Ángel— antes de que empezara a construirse la actual vía de la Conciliación en 1936.
La calle que ahora conecta las fronteras entre Italia y Vaticano estuvo ocupada, hasta su inauguración oficial en 1950, por edificios que delimitaban una zona conocida como -Spina del Borgo- y que se reconoce en varias fotografías.
Las escenas fotográficas con los habitantes del -Borgo- [Barrio], como las que ahora se muestran, revelaban que la plaza más majestuosa del mundo podía servir como patio a uno de los barrios más populares de Roma, sin perder su estilo.
La sociedad de masas y el turismo también tiene su hueco en la exposición con fotografías como la tomada entre 1938 y 1941 y que muestra -los primeros autobuses turísticos- aparcados delante de la fachada de la basílica.
En este sentido, también se destaca una composición del británico Martin Parr tomada en 2005, en la que se puede contemplar un improvisado jarrón con flores elaborado con los paquetes de refrescos que se venden en las cercanías de la basílica. Para los organizadores, la -peculiaridad- de Parr, -considerado uno de los mejores fotógrafos del Reino Unido-, es el uso de -sujetos legados al mal gusto y a la vulgaridad contemporánea y que es capaz de captar con cinismo y sarcasmo-.
Otro de los atractivos del recorrido expositivo es atender a la evolución del proceso para revelar las imágenes desde mitad del siglo XIX hasta nuestros días.
Así, se encuentran desde panorámicas de mediados del siglo XIX en papel salado o albúmina hasta imágenes estereoscópicas de la plaza, que eran el -souvenir por excelencia de quien viajaba en aquella época-.
El interior de la basílica o una modelo que posa delante de la plaza de San Pedro son dos de las imágenes que se pueden ver en relieve gracias a los estereoscopios instalados para la ocasión, con los que se puede constatar el funcionamiento de una de las primeras experimentaciones artísticas de la fotografía.
Fuente:
http://www.eluniversal.com.mx/cultura/54945.html
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| Basílica de San Pedro. |

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| Basílica de San Pedro. |

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| Cúpula de la Basílica, diseñada por Miguel Ángel. |
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