Arquitectura: MOMA: El museo más grande [Yoshio Taniguchi].
Con un presupuesto de 858 millones de dólares, el Museo de Arte Moderno de Nueva York es simplemente el mayor emprendimiento cultural privado del mundo y se compara con soltura a cualquier aventura estatal. (Mar Mar 18 2008)
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Con el diseño del arquitecto japonés Yoshio Taniguchi, el MOMA crece un 66 por ciento en su espacio de exhibición y logra un nuevo recorrido porque sus salas se interconectan de un modo mucho más flexible.
El MOMA fue fundado en 1929 en un piso de oficinas en el centro de Nueva York, como una trinchera para lograr una mayor aceptación del arte abstracto. En 1939 se mudó a su sede propia en la calle 53, a metros de la quinta avenida, cuya fachada es uno de los iconos del modernismo norteamericano. El museo fue ampliado por César Pelli y hace cinco años se compró un hotel vecino, que fue demolido para hacer lugar.
Taniguchi, autor de varios museos en Japón, descartó explícitamente realizar una obra para el asombro, como las de Frank Gehry o Santiago Calatrava. -Un museo es una taza de té-, explicó el japonés, para indicar que lo que importa, lo que tiene el protagónico, es el contenido y no el edificio. El nuevo MOMA es un edificio de baja intensidad, respetuoso de lo preexistente y con amplísimos espacios abstractos que destacan y no compiten con las obras.
Así, en el hall de entrada se puede ver un Monet de 16 metros de largo, raramente exhibido por falta de espacio y que ahora ganó lugar permanente. Y en el quinto piso está el F111 que pintó James Rosenquist en 1965, de 20 metros de largo y nunca exhibido en el museo por falta de pared tan grande.
En los cinco pisos de exhibición –que incluyen la colección permanente y varios espacios para muestras especiales– las galerías cambiaron totalmente. Antaño, el MOMA parecía un pasillo serpenteante y cronológico en el que era imposible saltarse etapas. Las galerías se sucedían unas a otras y la historia del arte moderno era presentada como un crecimiento del impresionismo y el post-impresionismo, inexorable y lógico. Las nuevas galerías tienen más de una entrada y una salida, lo que invita a disfrutar de la -porosidad- del arte, vagando de un lado a otro.
De hecho, el énfasis es más parejo. En su viejo edificio, el museo podía mostrar poco más que piezas de los años cincuenta y sesenta. Hoy los dos primeros pisos están dedicados al arte más reciente, y hay que subir para ver las piezas más antiguas.
La obra tomó cuatro años, que el MOMA pasó exiliado en una vieja fábrica de Queens, instalación que ahora se transformará en talleres y depósitos del museo. El nuevo edificio cuenta con tres restaurantes, una librería y una tienda.
El detalle tal vez más asombroso del proyecto es su costo estratosférico: 858 millones de dólares. Esto incluye comprar el hotel, demolerlo, construir el nuevo edificio, modificar el antiguo, comprar la fábrica en Queens, transformarla para su nuevo uso y ahorrar un fondo especial para los gastos superiores de mantener semejante museo. El MOMA, que tiene en su cuerpo de directores algunas de las grandes fortunas de EE.UU., tuvo bastantes dificultades para reunir semejante suma, particularmente teniendo en cuenta que a poco de empezar Nueva York sufrió el atentado a las Torres Gemelas, lo que paralizó las donaciones.
El gobierno municipal puso 65 millones –primera vez en su historia que el MOMA acepta dinero público– y el resto se juntó pidiendo y pidiendo, yemitiendo obligaciones negociables que fueron prontamente calificadas como A1. Aún así, el museo está endeudado en 128 millones, que no logró reunir.
Tanto dinero tuvo una consecuencia directa: la entrada al museo de arte moderno neoyorquino es la más cara del país, veinte dólares. Y no hay más día gratis, apenas cuatro horas los viernes al anochecer. Una artista plástica, Orly Cogan, ya está instalada en la entrada de la calle 53 repartiendo volantes en los que exige que los lunes vuelvan a ser gratis en el MOMA.
Fuente:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/m2/10-598-2004
-11-26.html
LISTA DE COMENTARIOS |
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8
de
0
de los particiopantes encontró que el siguiente comentario es útil:
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Lo difícil de explicar lo sencillo
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2008-04-10
Comentarios por:
Romero Benavides José de Jesús
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Arquitectura: MOMA: El museo más grande [Yoshio Ta
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Me pregunto si el autor o autores de la nota –nadie firma- retomaron como línea narrativa la misma dinámica del arquitecto japonés Yoshio Taniguchi en cuanto a “un edificio de baja intensidad” y la trasporta hacia un articulo de baja intensidad, me explico, ubica la cronología del museo de forma adecuada y hace especial énfasis sobre las virtudes del edificio al ser respetuoso de lo preexistente. Y es aquí donde esta la disyuntiva, por un lado, no queda claro en que sentido es respetuoso, ¿en escala? ¿Proporción? ¿Materiales? ¿Contextualismo histórico? Interrogantes que como lectores con formación en la arquitectura, necesitamos, las fotos que apoyan el texto son las únicas que brindan información al respecto. Aunque por otro lado la analogía sobre que el museo es una taza de té…. para indicar que lo que importa es el contenido y no el edificio… ¿permite al autor(es) omitir esta descripción? Pasa a la narrativa de la ubicación de las obras de arte como primer plano y donde están contenidas como segundo. Este último se realiza con un lenguaje claro, que permite que cualquier persona pueda comprender, así de sencillo ubica una obra y explica las razones de su nuevo emplazamiento: en el hall de entrada se puede ver un Monet de 16 metros de largo, raramente exhibido por falta de espacio y que ahora ganó lugar permanente. Y en el quinto piso está el F111 que pintó James Rosenquist en 1965, de 20 metros de largo y nunca exhibido en el museo por falta de pared tan grande. Aquí no profundiza sobre las características formales del hall, pero nos revela implícitamente la escala del museo.
Antecede la funcionalidad de los cinco pisos de exhibición, el recorrido serpenteante aunque lineal-cronológicamente, es un buen parámetro para después decirnos que en la propuesta cambia el recorrido, ahora sus salas se interconectan de un modo mucho más flexible, a lo que llama la -porosidad- del arte.
Realiza una clara zonificación del museo…su viejo edificio piezas de los años cincuenta y sesenta… Hoy los dos primeros pisos están dedicados al arte más reciente, y hay que subir para ver las piezas más antiguas. De esta forma permite al lector no especializado imaginar fácilmente el orden de la exposición y a lector especializado un claro uso de los espacios por zonas: una vieja fábrica de Queens, instalación que ahora se transformará en talleres y depósitos del museo. El nuevo edificio cuenta con tres restaurantes, una librería y una tienda.
Remate en algo que me parece pocos profundizan, los costos, si y que sin duda en la ejecución de este ambicioso proyecto jugo un papel importante, su costo estratosférico: 858 millones de dólares. Esto incluye comprar el hotel, demolerlo, construir el nuevo edificio, modificar el antiguo, comprar la fábrica en Queens, transformarla para su nuevo uso y ahorrar un fondo especial para los gastos superiores de mantenimiento. Lo anterior sin la inyección de “donantes-inversionistas” además de otras cuestiones económicas-culturales que en New York resultan verosímiles, hubiese sido casi imposible la ejecución de este proyecto.
Para finalizar creo que la posición del autor(es), si bien es un tanto simple para describir el edificio, cumple de manera concreta al explicarnos en que consiste el museo, no lo se si lo hizo con el propósito de ser congruente con lo expuesto por el arquitecto sobre el contenido y no el edificio, o si resulto una casualidad conveniente. Pero yo me quedo con una frase del texto: descartó explícitamente realizar una obra para el asombro.
Romero Benavides José de Jesús, alumno de arquitectura de la UAM-X |
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| Museo de Arte Moderno de Nueva York. Diseñado por arquitecto japonés Yoshio Taniguchi. |

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| Taniguchi, autor de varios museos en Japón, descartó explícitamente realizar una obra para el asombro, como las de Frank Gehry o Santiago Calatrava. |

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| El nuevo MOMA es un edificio de baja intensidad, respetuoso de lo preexistente y con amplísimos espacios abstractos que destacan y no compiten con las obras. |

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| El Museo de Arte Moderno de Nueva York [MOMA] crece un 66 por ciento en su espacio de exhibición. |

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| El MOMA fue fundado en 1929 en un piso de oficinas en el centro de Nueva York. |
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