La bipolaridad del Pritzker: entre la excelencia arquitectónica y la controversia
El jurado del premio Pritzker parece alejarse cada vez más de un criterio coherente, oscilando entre decisiones extremas que no siguen una lógica clara. Esta errática elección ha generado críticas, no solo dentro del ámbito arquitectónico, sino también en relación con los lazos personales de Tom Pritzker, quien dirigía hasta hace poco la fundación, con el controvertido financista Jeffrey Epstein. Cuando salieron a la luz estos vínculos, surgió la duda sobre si el Pritzker mantendría su integridad como el máximo galardón de la arquitectura.
(Jue, 05 Mar 2026)
premio Pritzker, Glenn Murcutt, RCR Arquitectes, Fundación Hyatt, Restaurante Les Cols, Espacio Barberí, Museo Soulages, The Edge, , Biblioteca Joan Oliver, Alejandro Aravena, Peter Zumthor, Más...
El Pritzker Prize, establecido en 1979 por Jay A. Pritzker y su esposa Cindy, ha llegado a ser considerado el "Nobel de la arquitectura". Su objetivo, en un principio, era dar mayor visibilidad a la arquitectura y reconocer la excelencia en el diseño de los espacios construidos.
Sin embargo, la reciente polémica en torno a la relación de Tom Pritzker con Epstein, quien fue acusado de numerosos crímenes financieros y sexuales, ha sacudido los cimientos del galardón. La revelación de que Tom Pritzker, quien dirigía la fundación, mantuvo vínculos cercanos con Epstein y Ghislaine Maxwell, ha generado una gran controversia, cuestionando la ética detrás de la institución que otorga el mayor reconocimiento mundial a la arquitectura.
En 2021, cuando el escándalo de Epstein resurgió tras la divulgación de archivos judiciales, muchos se preguntaron si el
premio Pritzker mantendría su reputación intocable. Tom Pritzker, hijo de Jay y hasta entonces presidente ejecutivo de Hyatt Hotels, renunció a su puesto, reconociendo su “terrible juicio” al mantener contacto con Epstein y Ghislaine Maxwell. Esto suscitó un debate: ¿Qué tan independiente es realmente el Pritzker Prize, y cómo afectará esta situación la percepción pública del galardón?
Este es el tipo de cuestionamiento que rodea la oscura intersección entre el poder empresarial y los reconocimientos culturales. Mientras tanto, el jurado sigue otorgando el premio a arquitectos como
RCR Arquitectes, cuyo trabajo ha sido aclamado por su rigor y su búsqueda de la perfección.
RCR Arquitectes, galardonados en 2017, son un claro ejemplo de este tipo de decisiones que parecen intentar marcar el retorno a lo esencial en la arquitectura, alejándose de los enfoques más populistas que podrían haber caracterizado a algunos de los laureados anteriores. Su obra se centra en la perfección, el detalle y una mirada profundamente arraigada al entorno. Proyectos como el
Restaurante Les Cols, el
Espacio Barberí y el
Museo Soulages destacan por una esencia pura, casi minimalista, que honra la tradición rural catalana.
(Espacio Barberí)
(Museo Soulages)
Sin embargo, no todos los proyectos de RCR Arquitectes encarnan esta idealización del contexto. Los críticos señalan que sus propuestas fuera del ámbito catalán, como los proyectos en Dubái (
The Edge y Muraba Residences), pierden la conexión esencial con la identidad que define su trabajo. Esta misma crítica, de alguna manera, se puede trasladar a la Fundación Pritzker, que, en su afán de preservar el prestigio del premio, ha perdido también una parte de su identidad, al estar cada vez más involucrada en controversias externas y perder de vista la esencia de la arquitectura como un discurso genuino
(The Edge)
(Muraba Residences)
En otros casos, la obsesión por el purismo, por esa obra de arquitectura total, ha podido terminar condenando a los usuarios a la incomodidad, provocando la dificultad que deriva de hallarse en un objeto concebido desde una mayor atención a la excelencia en el diseño que a la comodidad de ser humano y al mantenimiento del edificio. Un ejemplo de esto es la
Biblioteca Joan Oliver, donde la patente priorización la sofisticación estética y el anhelo por la perfección fotogénica del edificio culminan en una experiencia de uso relativamente fallida.
(Biblioteca Joan Oliver)
Mientras que pese a las respuestas oficiales sobre la independencia del Pritzker, la sombra de los lazos entre Tom Pritzker y Epstein continúa cuestionando si el premio sigue siendo el mismo símbolo de integridad que una vez fue.
La Fundación Pritzker ha intentado desvincularse de estas tensiones, pero es claro que la relación entre poder corporativo y cultura sigue siendo un tema delicado. En este sentido, el mismo galardón se ve atrapado en una paradoja: mientras busca mantener su prestigio y alejarse de la figura del arquitecto-estrella, también arrastra consigo la carga de escándalos que le restan credibilidad.
Éste es el segundo Pritzker que recibe la arquitectura española, y aun pese a la dimensión relevante de la obra de este equipo, no era en absoluto esperado.
En paralelo, es importante señalar que en los últimos años RCR Arquitectes ha sido uno de los estudios catalanes que ha adquirido mayor proyección global: dos exposiciones en 2015−una en el Palau Robert y otra en el Centre d’Art Santa Mònica, ambas en Barcelona−y otra en el Museo ICO en 2016 hicieron de ellos los representantes de la arquitectura catalana impulsados por el propio gobierno de la Generalitat.
Pareciera que con este reconocimiento el jurado quisiera enmendar el cuestionado Pritzker a
Alejandro Aravena y hubiera considerado que la mejor forma de hacerlo era concedérselo a una arquitectura con aura de excelencia como la de RCR Arquitectes, al igual que en su momento hiciera con
Peter Zumthor para romper la inercia de galardonar a figuras que encarnaban el cliché de arquitecto-espectáculo.
Como Peter Zumthor, RCR Arquitectes encarnan el paradigma ideal de lo que debe ser la arquitectura. Pero cabría preguntarse si ese ideal como místico no es finalmente una fantasía a la que, ahora, este autoproclamado principal premio de la arquitectura recurre para mantenerse en su limbo: desconectado de la realidad y los debates a ras de suelo. Ese limbo desde el que sigue instrumentalizando la arquitectura, haciendo de ella un producto mediático y banal.
RECOMENDADO: ¿Puede un ganador del Pritzker ser un arquitecto social?
Agregar un comentario
Siguiente Artículo >>