Un matemático desmiente un mito sobre las ilusiones ópticas del Partenón.
Durante décadas, el Partenón se ha presentado como una de las grandes demostraciones de precisión de la arquitectura griega. La explicación que probablemente muchos arquitectos han escuchado es fascinante: sus constructores sabían que nuestros ojos pueden engañarnos y modificaron deliberadamente la geometría del templo para que lo viéramos perfectamente proporcionado.
(Vie, 09 Oct 2026)
La historia es conocida por arquitectos, estudiantes e historiadores: el templo no tendría líneas perfectamente rectas porque sus constructores introdujeron pequeñas deformaciones geométricas para que el edificio se viera perfectamente recto ante el ojo humano.
El
estilóbato, por ejemplo, no es completamente plano. Sus lados presentan una ligera curvatura y el centro se eleva aproximadamente 6 centímetros. La explicación tradicional dice que esta modificación evitaba que la plataforma pareciera hundirse.
Twospoonfuls. (2022). East steps of the Parthenon. [JPG]. Wikipedia. Link. 4.0.Las columnas también tienen una ligera curvatura, conocida como
éntasis. Según la interpretación más difundida, servía para evitar que los fustes parecieran demasiado delgados o incluso cóncavos en su parte central.
Alain Goriely. (2010). “The illusion of illusions: There are no optical corrections in the Parthenon. [JPG]. Flickr. Link. 4.0.Todo parecía encajar perfectamente, hasta que un matemático decidió comprobarlo.
Alain Goriely, profesor de la Universidad de Oxford, analizó matemáticamente las principales teorías sobre las llamadas "correcciones ópticas" del
Partenón. La investigación que origina esta revisión es “The illusion of illusions: There are no optical corrections in the Parthenon”, de Alain Goriely. Fue publicada en Royal Society Open Science y analiza matemáticamente las principales afirmaciones sobre las supuestas correcciones ópticas del templo.
Su conclusión pone patas arriba una explicación repetida durante generaciones: las curvas del Partenón existen, pero no hay evidencia histórica ni científica suficiente para afirmar que fueron diseñadas para corregir las ilusiones ópticas que tradicionalmente se les atribuyen. El estudio revisa al menos doce supuestas "correcciones" y sostiene que las ilusiones que deberían justificar esas modificaciones son inexistentes, no están respaldadas por evidencia o son demasiado pequeñas para producir un efecto perceptible en condiciones normales.
Pero lo más interesante es que el verdadero misterio no son las curvas, sino el por qué existen.
El estilóbato es probablemente el mejor ejemplo.
Alain Goriely. (2026). “The illusion of illusions: There are no optical corrections in the Parthenon. [JPG]. researchgate.net. Link. 4.0.La plataforma sobre la que descansan las columnas se eleva ligeramente hacia el centro. Durante mucho tiempo se ha explicado que los arquitectos introdujeron esta curvatura porque una línea horizontal tan larga podría parecer hundida.
Pero Goriely no encontró evidencia convincente de que esa ilusión visual ocurra de la manera necesaria para explicar la geometría del Partenón.
Eso cambia bastante lo que se ha enseñado en historia en las escuelas de arquitectura. Porque medir una curvatura demuestra que la curvatura existe. No demuestra por qué alguien decidió construirla.
Otra explicación relaciona el Partenón con la llamada
ilusión de Hering, un fenómeno visual en el que líneas paralelas pueden parecer curvas cuando están atravesadas por otras líneas. El problema es que el efecto depende de determinadas configuraciones geométricas y no está demostrado que pueda trasladarse directamente de una imagen bidimensional al entorno tridimensional de un templo.
Las columnas del Partenón, además, son esencialmente verticales, por lo que no reproducen las condiciones en las que la ilusión de Hering alcanza sus efectos más notorios.
Alain Goriely. (2026). “The illusion of illusions: There are no optical corrections in the Parthenon. [JPG]. researchgate.net. Link. 4.0.En otras palabras, encontrar una ilusión óptica que podría parecer relacionada con el edificio no basta para demostrar que los arquitectos griegos estaban intentando corregirla.
Y después está la éntasis.
El ensanchamiento de las columnas del Partenón es extremadamente pequeño. Goriely señala una magnitud máxima de aproximadamente 18 milímetros. La tradición arquitectónica ha interpretado esta modificación como una forma de evitar que las columnas parecieran demasiado estrechas en el centro, pero el estudio cuestiona que exista una ilusión perceptible que requiriera semejante corrección.
Alain Goriely. (2026). “The illusion of illusions: There are no optical corrections in the Parthenon. [JPG]. researchgate.net. Link. 4.0.La pregunta entonces cambia por completo. Si los griegos no estaban necesariamente corrigiendo ilusiones ópticas, ¿por qué hicieron curvas?
El estudio no ofrece una respuesta definitiva, y eso es importante aclararlo. Goriely plantea que algunas modificaciones pudieron tener razones prácticas. La curvatura del estilóbato, por ejemplo, pudo estar relacionada con el manejo del agua de lluvia. Otras decisiones pudieron responder a criterios estéticos, constructivos o a una combinación de factores.
Y quizá nunca sepamos exactamente cuál fue la intención original y eso tiene que ver con la historia misma que se usó para su explicación.
Goriely rastrea el mito de las correcciones ópticas hasta
Vitruvio, arquitecto e ingeniero romano que escribió siglos después de la construcción del Partenón. Sus textos se convirtieron en una referencia fundamental para interpretar la arquitectura clásica, pero existe una enorme distancia entre Vitruvio y los constructores originales del templo.
El Partenón fue construido en el siglo V a. C. Vitruvio escribió aproximadamente cuatro siglos después. Además, muchos de los textos griegos sobre arquitectura que Vitruvio decía haber consultado se han perdido.
Así pudo producirse una combinación que generó un mito: primero se descubrieron y midieron las curvas del templo; después se utilizó una explicación histórica para explicar su existencia; con el paso del tiempo, la explicación terminó adquiriendo la apariencia de un hecho. Ahí aparece una lección que resulta familiar para cualquier profesional de la construcción: Una cosa es medir algo, otra es interpretarlo y otra, mucho más difícil, es demostrar por qué fue construido de esa manera.
No hay que negarlo, con todo el Partenón sigue siendo extraordinario. Sus curvas siguen ahí, sus columnas siguen mostrando pequeñas variaciones geométricas y su precisión constructiva continúa sorprendiendo más de 2,000 años después.
Lo que cambia es la explicación.
Quizá los arquitectos griegos sí tenían una teoría sofisticada sobre la percepción humana. Quizá las curvas respondían a razones prácticas y estéticas que hoy no podemos reconstruir completamente. O quizá varias de esas razones coexistieron.
Lo que la investigación de Goriely cuestiona es algo más concreto: que podamos afirmar con seguridad que el templo fue diseñado para corregir las ilusiones ópticas que durante tanto tiempo hemos dado por sentadas.
Lo irónico es que una de las historias más famosas sobre cómo los griegos lograron crear una ilusión en sí misma es una ilusión.
Para la arquitectura hay una enseñanza todavía más interesante: que una explicación se haya repetido durante siglos no significa necesariamente que haya quedado demostrada. El Partenón no necesita que sus curvas sean una "corrección óptica" para seguir siendo extraordinario. Quizá lo más fascinante sea precisamente que, después de más de 2,000 años, todavía podamos mirar sus líneas y preguntarnos: ¿Por qué las hicieron así?
Texto y redacción: Equipo de Editores Buscador de Arquitectura
Con información de: Goriely, Alain. (2025). The illusion of illusions: There are no optical corrections in the Parthenon.10.48550/arXiv.2510.16831.,CC BY-NC-ND 4.0.,
LinkImagen principal: Steve Swayne. (1978). The Parthenon in Athens. [JPG]. Wikimedia Commons. Link. CC BY 2.0.
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