Habitat 67: la ciudad modular que prometía el futuro… y terminó convertida en un problema arquitectónico imposible de reparar
Habitat 67 se ubica en la península Cité Du Havre, junto al río Saint Lawrence. Su objetivo fue crear una arquitectura distinta para viviendas de alta densidad, a través de módulos / cajas / células de material prefabricado. (Mar, 14 Jul 2026)
En el año de 1967, entre el 27 de abril y el 29 de octubre, se desarrolló en
Montreal la Expo 67, exposición mundial del entretenimiento, con baile, teatro, cultura, arquitectura, etc. Dividida en 90 pabellones y con “El hombre y su mundo” como tema, contó con la participación de 62 países. Todavía hoy mantiene el récord de público, con más de 50 millones de visitantes. Siendo la vivienda uno de los temas tratados, se invitó al joven arquitecto
Moshe Safdie para participar con su proyecto de tesis de graduación:
Habitat 67.
Cuando Moshe Safdie diseñó Habitat 67 siendo estudiante de arquitectura, tuvo una idea revolucionaria: utilizó miles de piezas de Lego para probar cómo podían encajar los módulos de viviendas en tres dimensiones. Décadas después, el propio arquitecto recordaba que llegó a vaciar tiendas enteras de Lego en Montreal para construir maquetas. Y en esa lógica modular nació una de las utopías arquitectónicas más ambiciosas del siglo XX.
Moshe Safdie nació el 14 de julio de 1938 en Israel. Cuando era adolescente se mudó a
Canadá y empezó a estudiar arquitectura en la Universidad McGill. Siendo uno de los mejores alumnos, en 1961 se graduó con honores, teniendo como tesis un proyecto de viviendas que buscaba una nueva arquitectura para las altas densidades. Se trata del proyecto que más adelante sería ejecutado en la Expo 67, el Habitat 67. Hoy, con 74 años, es reconocido mundialmente por sus obras, entre ellas el conocido Hotel Marina Bay Sands, en Singapur.

Muy costoso de mantener
Con el paso del tiempo apareció el otro gran enemigo de Habitat 67: el agua. La estructura escalonada llena de terrazas, jardines y uniones entre módulos generó una pesadilla de impermeabilización. El concreto comenzó a sufrir filtraciones constantes en el clima extremo de Montreal y el agua acabó penetrando en muros y sistemas de ventilación. Algunos residentes denunciaron problemas graves de humedad y moho durante años.
Las reparaciones nunca fueron sencillas porque el edificio no funciona como un bloque convencional: cada módulo forma parte estructural de un entramado tridimensional extremadamente complejo. Medio siglo después, las restauraciones siguen siendo casi quirúrgicas. En la gran rehabilitación realizada para el 50 aniversario hubo que desmontar capas exteriores, volver a aislar enormes superficies y rediseñar sistemas completos para proteger la estructura de los inviernos canadienses
Amálisis del proyecto
El concepto se estructura en tres principios fundamentales:
- Estructura urbana tridimensional
- Sistema constructivo específico basado en prefabricación y producción en masa
- Adaptación del sistema a las condiciones locales
El proyecto propone el uso de elementos modulares repetitivos que permiten generar un entorno habitacional más digno, flexible y saludable.

Inicialmente el proyecto Habitat 67 era mucho más grande que el construido. En principio iba a ser un edificio mixto, con 22 plantas comerciales y 10 plantas residenciales, siendo 950 las unidades habitacionales previstas en un total de 1000 módulos. El coste inicial era de 42 millones de dólares, pero el gobierno de la época ordenó que el valor fuera reducido a 13,5 millones de dólares. Con la reducción del presupuesto, Safdie tuvo que optar por una reducción en su proyecto; así, fueron construidas las 10 plantas de unidades habitacionales en el extremo de la península, pero las 22 plantas comerciales y los equipamientos no fueron ejecutados.
La paradoja de Habitat 67 es que nació como un experimento para abaratar la vivienda urbana mediante prefabricación industrial, pero terminó convirtiéndose en una obra extremadamente compleja y costosa de ejecutar.

Datos:
- 354 módulos de 11.7 m x 5.3 m x 3 m
- 158 viviendas
- Tipologías de 1, 2, 3 y 4 habitaciones
- Superficies entre 60 m² y 460 m²
- 15 configuraciones distintas de 1 a 8 módulos
- 3 bloques principales
- 6 ascensores
- Calefacción central y aire acondicionado
- Terrazas privadas
- 200 plazas de estacionamiento cubierto y 76 al aire libre
- Costo aproximado: 21 millones de dólares
La estructura se basa en módulos de concreto armado prefabricado. Los módulos que están en la parte inferior son más pesados debido a la necesidad estructural de soportar las cargas de los módulos que están encima. Por eso, los módulos superiores son más ligeros.
Los módulos fueron agrupados en tres bloques principales. Cada uno fue confeccionado individualmente en una fábrica al lado del lugar en el que serían colocados. Fueron montados de manera independiente los huecos de los ascensores, que fueron construidos más adelante. Los huecos de los ascensores fueron montados a través de unidades prefabricadas, unas sobre otras. Para la colocación de los módulos fueron necesarias grúas especiales debido a su peso.
Cada módulo funciona de manera independiente y autosuficiente, con total privacidad visual y acústica debido a la duplicación de las paredes y pavimentos.

La obra tuvo una duración aproximada de 30 meses (2.5 años).
Sus principales estrategias de confort ambiental incluyen:
- Tres fachadas con vistas exteriores
- Terrazas-jardín privadas
- Orientación este-oeste para aprovechar la luz solar invernal
- Ventilación cruzada natural
- Configuración irregular que favorece la circulación del viento
- Ventanas dobles para aislamiento térmico
- Circulaciones verticales con cerramientos acristalados
- Muros solares orientados hacia los vientos dominantes
- Calentadores de agua en cada módulo
- Sistemas de tratamiento de aguas residuales
- Recolección de agua pluvial en terrazas verdes
- Vistas privilegiadas hacia el río San Lorenzo
Los interiores y terrazas están revestidos principalmente en madera. Debido al clima frío de la región, este material actúa como un excelente aislante térmico, además de requerir bajo mantenimiento, lo que reduce costos a largo plazo.
Las grandes superficies acristaladas favorecen la integración visual con el exterior. Las terrazas ajardinadas refuerzan la relación con la naturaleza y contribuyen al confort ambiental, además de permitir la entrada abundante de luz natural.

Habitat 67 hasta hoy es un ejemplo de arquitectura de alta densidad con un modelo de producción en masa, a través de módulos prefabricados en hormigón armado de iguales dimensiones. Cuando el arquitecto Moshe Safdie lo proyectó, buscaba crear un nuevo modelo de arquitectura para las altas densidades, pero buscando mejores calidades de vida, creando un ambiente salubre y digno. Para lograr su objetivo, Safdie creó módulos de hormigón armado que serían fabricados en masa cerca de la obra. Mediante la creación de estos módulos, Safdie busca la adaptación de este modelo a cualquier sitio, independientemente de las condiciones específicas. La creación de estos módulos permite diversas tipologías de pisos, de diferentes tamaños.

El lugar elegido para la implantación del edificio fue la península Cité Du Havre, junto al río Saint Lawrence. El edificio fue distribuido en 3 bloques, donde cada uno tiene circulación vertical a través de ascensores que paran solo en 4 plantas de las 10 existentes, reduciendo los costes, y escaleras. Hay también circulación horizontal mediante pasillos que conectan las plantas a las circulaciones verticales. Estos pasillos son parcialmente cubiertos por una estructura translúcida, lo que genera algunos trastornos como la acumulación de nieve en estas áreas de flujo.

El edificio tiene una calle interna, que está localizada en la parte posterior, dando acceso al aparcamiento. Hay áreas verdes, con pasto y árboles en toda la planta baja. Al lado también está el Parque Cité Du Havre, haciendo todo el conjunto más tranquilo y agradable. La integración de los moradores está prevista en las áreas de flujos comunes, siendo lo suficientemente grandes para que la gente pueda permanecer allí.

Los bloques fueron orientados de este a oeste. Esta orientación permite la entrada del sol durante todo el invierno, mejorando la calidad térmica de los ambientes y favoreciendo las vistas hacia el río Saint Lawrence. Con esta orientación también fue posible localizar las paredes solares en la misma dirección de los vientos.
La disposición irregular de los módulos agrega al edificio varias calidades relacionadas con el confort ambiental. Cada módulo está dispuesto de manera diferente, unos sobre otros, y esta acomodación genera huecos que permiten la circulación de corrientes de viento.
Cada piso tiene 3 lados con vistas externas, con grandes ventanas dispuestas en las fachadas, permitiendo la entrada de la luz directa en el interior y ventilación cruzada en todas las tipologías. Todas ellas son duplicadas para ayudar en el aislamiento térmico, ya que existe un clima frío la mayor parte del tiempo.

Como cada módulo es independiente y autosuficiente, todos tienen calentadores de agua y total privacidad acústica debido a la duplicación de las paredes por la superposición de los módulos.

Esta superposición también permite que cada piso tenga, por lo menos, una terraza. Estas terrazas conectan el exterior con el interior y están siempre llenas de verde, proporcionando diversas vistas. Moshe Safdie quería crear un ambiente tranquilo y agradable a través de estas terrazas. Safdie también se preocupaba por la sostenibilidad y, para eso, implantó un sistema de recogida de aguas pluviales en las terrazas de cada piso y recogida y tratamiento de las aguas sucias, que pueden ser utilizadas en la manutención de los jardines existentes en el conjunto, por ejemplo.

Los pisos en su gran mayoría son dúplex, pero hay opciones de plantas únicas, que permiten el acceso a cualquier persona, independientemente de su movilidad.
Una característica de todos los pisos son los grandes espacios libres internos, con una cantidad mínima de paredes, que la mayoría de las veces son las estructurales de cada módulo. Estos grandes espacios hacen el piso flexible, ya que es posible crear diferentes ambientes, pero no permiten grandes modificaciones como quitar paredes para abrir nuevos espacios, ya que los módulos son estructurales. Moshe Safdie usa los elementos como delimitadores del espacio, con las escaleras y las áreas húmedas, siendo una manera de evitar el uso de paredes y haciendo que el interior sea más libre e integrado.

Como el proyecto no fue ejecutado por completo, faltan elementos que lo harían mejor, como los equipamientos y la movilidad, ya que el transporte público está relativamente lejos, haciendo que los moradores caminen mucho hasta tener acceso a él.
Sabiendo que al principio este edificio era de vivienda sostenible, existen algunas contradicciones como el alto coste de ejecución y los pisos demasiado grandes, pero también existe toda la preocupación con los bajos costos, siendo atendidos a través de la recogida de aguas y el uso de materiales que no necesitan mucha manutención.

Moshe Safdie consiguió lograr su objetivo: crear una arquitectura icónica que, en principio, puede parecer confusa debido a su disposición, causante de un gran impacto visual, pero a partir de la aproximación al proyecto es posible ver que se logra un ambiente tranquilo, totalmente contrario a la apariencia visual.
Moshe Safdie
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