Desde el momento en que el acero comenzó a emplearse como elemento estructural, la arquitectura experimentó una de sus más grandes transformaciones. La relevancia que el acero ha tenido en la historia de la arquitectura es mayúscula, pues determinó, casi por completo, los métodos constructivos, además de que configuró la arquitectura de todo el siglo XX. Sin él serían impensables los grandes y fastuosos rascacielos norteamericanos, la arquitectura de las vanguardias europeas, las espectaculares cubiertas parabólicas o los enormes voladizos de concreto. El uso del acero como elemento estructural marcó el inicio de una nueva era que hasta el día de hoy se dirige hacia derroteros inesperados.
A pesar de la complejidad estructural de muchas de las edificaciones diseñadas por los arquitectos del siglo XX, nunca antes pudieron llevarse a cabo edificaciones como las que se han levantado en Dubai, Beijing, Rusia y en las principales ciudades del mundo, en las que los incipientes y arriesgados experimentos formales del siglo pasado: grandes volados en cantiliver, superficies curvadas, transparencia, altura, ligereza, etc., han sido excedidos.
El sueño de los arquitectos futuristas es ahora realidad tangible, la arquitectura del siglo XXI se construye tal como lo propuso
Antonio Sant’ Elia el 11 de julio de 1914 en Milán: -Con todos los recursos de la ciencia y de la técnica, satisfaciendo cualquier tipo de necesidad matérica y espiritual, creando nuevas formas, nuevas líneas, una nueva armonía de contornos y de volúmenes-.
A pesar de los 100 años de distancia que hay entre los futuristas y los creadores contemporáneos no ha habido grandes cambios en las ideas que dan forma a la arquitectura, el
Manifiesto de Sant’ Elia es un testimonio fehaciente. Las diferencias entre la arquitectura del -novecentto- y la del presente siglo no se encuentran en la conceptualización de los espacios ni de las formas sino en las cosas que antes no existían. Los arquitectos del Nuevo Milenio cuentan con herramientas que hasta hace 100 años ni siquiera se podían imaginar. El uso de softwares o programas de dibujo, modelado, cálculo estructural, las nuevas herramientas y materiales para la construcción, les han permitido realizar maravillas que a comienzos del siglo pasado hubieran sido imposibles.
La arquitectura del siglo XXI, como lo establecían los futuristas en su manifiesto, es la arquitectura del cálculo, de la dinamicidad, de la audacia temeraria, pero es, esencialmente, la arquitectura de la versatilidad.
Sant’ Elia fue un visionario que se adelantó a su tiempo, solo basta comparar algunos proyectos que desde comienzos del siglo XX se han hecho alrededor del mundo con lo que proclamaba en el Manifiesto de la Arquitectura Futurista:
1.- La arquitectura futurista es la arquitectura del cálculo, de la audacia temeraria y de la sencillez; la arquitectura del concreto armado, del acero, del cristal, del cartón, de la fibra textil y de todos los sustitutos de la madera, de la piedra y del ladrillo, que permiten obtener la máxima elasticidad y ligereza;
2.- La arquitectura futurista, sin embargo, no es una árida combinación de practicidad y utilidad, sino que sigue siendo arte, es decir, síntesis y expresión;
3.- Las líneas oblicuas y las líneas elípticas son dinámicas, que por su propia naturaleza poseen un poder expresivo mil veces superior al de las líneas horizontales y perpendiculares, y que sin ellas no puede existir una arquitectura dinámicamente integradora;
-Edificio BMW de Coop Himmelbleu-.
4.- La decoración, como algo superpuesto a la arquitectura, es un absurdo, y que sólo del uso y de la disposición original del material bruto o visto o violentamente coloreado depende el valor decorativo de la arquitectura futurista;
5.- Al igual que los hombres antiguos se inspiraron, para su arte, en los elementos de la naturaleza, nosotros [material y espiritualmente artificiales] debemos encontrar esa inspiración en los elementos del novísimo mundo mecánico que hemos creado y del que la arquitectura debe ser la expresión más hermosa, la síntesis más completa, la integración artística más eficaz;
-El Teatro Nacional de China, de Paul Andreu-.
6.- La arquitectura como arte de distribuir las formas de los edificios según criterios preestablecidos está acabada;
-Torres Giratorias de David Fischer-.
7.- Por arquitectura debe entenderse el esfuerzo por armonizar con libertad y gran audacia el entorno y el hombre, es decir, por convertir el mundo de las cosas en una proyección directa del mundo del espíritu;
-El Nido de pájaro de Herzog y De Meuron-.
8.- De una arquitectura así concebida no puede nacer ningún hábito plástico y lineal, porque los caracteres fundamentales de la arquitectura futurista serán la caducidad y la transitoriedad. Las casas durarán menos que nosotros.
Después de la lectura de las proclamas de Saint’ Elia sería importante preguntarse qué tanto ha evolucionado la arquitectura desde hace cien años y quiénes son los verdaderos arquitectos del Nuevo Milenio.