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5 casas icónicas diseñadas para madres de arquitectos

Ahora que estamos viviendo las sacudidas del Día de la Madre en muchos países, recordamos una cosa sobre la arquitectura: el encargo de la madre del arquitecto es como empezaron muchas de las trayectorias profesionales más notables. (Mie, 10 May 2017)
5 casas icónicas diseñadas para madres de arquitectos No celebramos lo suficiente el rol que tienen las madres en el diseño.

Ahora que estamos viviendo las sacudidas del Día de la Madre en muchos países, recordamos una cosa sobre la arquitectura: el encargo de la madre del arquitecto es como empezaron muchas de las trayectorias profesionales más notables.

Se suele decir en arquitectura que nunca hay que trabajar para la familia: los riesgos emocionales son demasiado altos, la relación laboral es demasiado volátil, demasiadas cosas pueden ir mal y la sangre y el dinero no se deben mezclar nunca.

Sin embargo, esa advertencia aparenta haber sido ignorada una y otra vez a través la historia: edificar una vivienda para los padres fue el primer diseño serio realizado por muchos arquitectos para lograr el estrellato.

En especial , las madres han sido históricamente las primeras clientas notables: listas para asumir los riesgos, aceptar la innovación e incluso defender estilos novedosos y atrevidos.

En los libros de la historia de la arquitectura, las madres están sobre representadas, apoyaron a sus hijos (desafortunadamente, casi siempre hijos) dejándolos articular sus ideas en ladrillo y cemento.

Aquí están algunas de las residencias más notables diseñadas para madres en todo el mundo.

Casa Rose Seidler, en Sídney (1950).



La polémica casa que lanzó la arquitectura moderna en Australia, fue el encargo que hizo que Harry Siedler, un joven arquitecto austriaco con carrera en Harvard y una carrera profesional incipiente en Nueva York, se trasladó an Australia, donde el resto de su familia había emigrado después de la Segunda Guerra Mundial.



Es imposible exagerar la importancia de esta casa, que sigue llevando el nombre de la madre de Seidler, en la historia de la arquitectura australiana.



Con libertad de diseño, Seidler pudo desarrollar una residencia en un estilo completamente Bauhaus.



Fue un diseño radical para los barrios residenciales conservadores de Australia: una casa situada libremente en la mitad de la manzana, con ventanas a partir de el suelo hasta el techo, particiones flexibles en lugar de muros típicos, y un mural gigante modernista pintado por el mismo Harry Seidler.


Los constructores no estaban preparados para levantar una vivienda así, la junta local intentó buscar un tecnicismo para retirar el permiso de construcción, y una vez construida, la gente hacía cola los fines de semana para verla.



“Mi madre tenía que dejar la residencia algunas veces los fines de semana, por el hecho de que estaban de pie junto a las ventanas, sabes, intentando ver este ingenio sorprendente”, dijo Seidler.



La casa fue premiada con la Medalla Sulman en 1951 y está considerada como el primer edificio destacado modernista en Australia, lanzando mil casas con tejado plano y estableciendo la modulación de la vanguardia australiana con mucho aire y cristal. Seidler nunca se fue.



Aunque fuese una clienta generosa y tolerante, Rose Seidler se plantó cuando llegó a los muebles.



Completamente modernistas, el arquitecto insistió en que la mayoría de los muebles de estilo vienés no eran apropiados paran una vivienda así, y reemplazó su colección con objetos que compró en Nueva York. Rosa, destacadamente, insistió en mantener sus piezas preferidas, incluyendo un juego de té y otro de cubertería, ambos ornamentados que expuso de forma orgullosa en la camarera que Harry tuvo que diseñar bajo sus especificaciones.















La vivienda y taller de Robert y Rosalie Gwathmey, en Amagansett, Nueva York (1966).



Charles Gwathmey tenía 23 años -recién salido de la escuela de arquitectura y aún sin ser un arquitecto calificado cuando construyó esa pequeña residencia en los Hamptons para sus padres con residencia y taller.

Construida por solo 35.000 dólares y diseñada con las estrictas proporciones propuestas por Le Corbusier, era notoriamente diferente de la arquitectura de los pueblos cercanos, con graneros y cabañas con tejas, muy populares entre los artistas quese mudaban a los Hamptons.



Con un diseño de formas primarias: tubos, triángulos y una organización vertical que la hizo parecer una casa adosada, fue un objeto pequeño, espartano y geométrico como sólo puede poseer una estructura modernista.



Además de esto fue influyente. Kenneth Frampton, crítico de arquitectura, afirmó que era más contundente que cualquier otra cosa en los Hamptons.



Se transformó en un icono, atrayendo a peregrinos del diseño aparte de copiones.



Unos años más tarde, cuando Gwathmey hacía su examen para conseguir su licencia profesional, debió responder una pregunta acerca de esa casa.



Esta desencadenó una pequeña revolución en los Hamptons, que se habría aburguesado igualmente veloz sin el modernismo, mas fue más perceptible con él.



Graneros cubistas como ese fueron sustituidos de manera rápida por mansiones y después “McMansions”.



Tras la muerte de sus padres, Hables Gwathmey se trasladó a la vivienda y el día de hoy está ocupada por su viuda, otra señora guardiana de la arquitectura.



La Residencia Vanna Venturi, en la ciudad de Filadelfia (1964).



Esta residencia se conocía como la casa que rompió el modernismo.



Aldo Rossi la llamó la edificación que “liberó la arquitectura en América y en otras partes”.



Fue considerada la primera obra de la arquitectura moderna prácticamente una década antes que despegase ese estilo; pero asimismo, en las palabras del diseñador Frederic Schwartz, fue “la primera cosa posmoderna”.



Jamás subestimes el poder del amor de una madre.



En 1959, cuando murió su padre y Vanna decidió irse a una residencia más pequeña, encargó el proyecto a su hijo que tenía 34 años por aquel entonces: un maestro de universidad que no había completado ni construido ningún edificio.



Deseaba asistir a la carrera de su hijo Robert y lo hizo.



Tardó cinco años en desarrollar la Casa Vanna Venturi.



Cuando estuvo terminada, fue un collage de elementos modernistas, nada similar a lo que se había visto antes.



Tenía los principios estéticos del modernismo -estrechos ventanales horizontales, una fachada simple- mas el edificio incluyó en su decoración formas rechazadas por el estilo.



En verdad, jugaba utilizando elementos estructurales para propósitos ornamentales.



Los elementos tradicionales fueron aplicados de forma extraña: el gablete estaba en el lado largo del edificio en lugar del corto, distorsionando sus proporciones; la chimenea era extremadamente grande; existe un arco buscando su propósito; un portal enorme en el centro de la fachada frontal y, no obstante, la puerta está en el lado de la vivienda.

Denise Scott Brown, la pareja de Robert en su vida y en el trabajo, dijo que combinara “la parte delantera de la Reina Anna, la parte posterior de Mary Anne; Miguel Ángel y una zona residencial delante y Le Corbusier y Alvar Aalto detrás”.



Un par de años después, Venturi publicó “La dificultad y la contradicción en la arquitectura”.



El libro estableció los valores de la arquitectura posmoderna.

“Los arquitectos ya no se pueden permitir dejarse atemorizar por el lenguaje ortodoxo y puritano de la arquitectura modernista”, escribió. “Una arquitectura válida evoca muchos grados de significado y una combinación de enfoque: su espacio y sus elementos llegan a ser inteligibles y viables de múltiples formas a la vez”.

La Casa Vanna Venturi siempre fue atribuida, por Venturi además de Scott Brown y los críticos de arquitectura, como la residencia que plantó la semilla de todo cuanto iba a construirse para siempre.

Villa Le Lac, en Corseaux, Suiza (1924).



Incluso Le Corbusier debía comenzar.



Esa pequeña casa construida para sus padres, fue el primer edificio modernista por Le Corbusier en su Suiza natal; y entre los primeros ejemplos de los “cinco puntos para la nueva arquitectura”: el techo sirve tanto de patio como de jardín, posee los ventanales estrechos por la vivienda, y la introducción del plano abierto.



Doce años ya antes, un joven Charles-Edouard Jeanneret construyó Villa Jeanneret-Perret, su primera creación, aparte de ser una vivienda para sus progenitores, pero no fue modernista sino una villa neoclásica.



Villa La Lac, por otra parte, es una pequeña caja de concreto en la ribera del Lago Ginebra. La propuesta que tenía Le Courbusier sobre qué es una vivienda, sino más bien solamente que una “máquina para vivir” comienza a tomar forma acá.



Le Courbusier escribió: “Cuando se acabó la pequeña residencia, la junta local se reunió para determinar si un ejemplar de este modo de arquitectura serían una mácula en el paisaje. Temiendo que pudiera establecer un precedente (quien sabe), prohibieron cualquier imitación, en el futuro”. Poco sabían.



Los padres de Le Courbusier se trasladaron a la casa en 1924, mas su padre solo vivió allá a lo largo de un año. No obstante, fue ocupada por su madre, Marie-Charlotte-Amélie Jeanneret, hasta el momento en que murió a los 101 años en 1960.















La vivienda de Jerome y Carolyn Meier, en Essex, Nueva Suéter (1965).





Entre los New York Five y el arquitecto más joven en percibir el Premio Pritzker de Arquitectura, Richard Meier, edificó esta pequeña casa para sus progenitores al unísono que abrió su despacho de arquitectura.



No fue su primer obra a solas -ya había completado una residencia de la playa en Fire Island- eso fue esencial por el hecho de que sus padres le dieron carta blanca para experimentar combinando los elementos modernistas, una característica que fue propia más tarde.

Una pequeña que después Meier la describió como una “casa de ladrillo Miesian bajo un tejado de Frank Lloyd Wright”.



Los progenitores, como prácticamente todos, fueron valientes y tolerantes. Aun ofrecieron adquirir todos los muebles nuevos para encajar con la vivienda. “Fueron clientes del servicio estupendos”, escribió Meier. Animado, diseñó algunos de los muebles él mismo, e inclusive pintó ciertos cuadros. A Carolyn Meier, le encantó la residencia: “mi madre siempre afirmó que todo estaba perfecto salvo una cosa, no había guardarropas suficientes”.



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Lista de comentarios

9 de 2 de los participantes encontró que el siguiente comentario es útil:
, 2016-05-19
Comentarios por: oscar zeballos
excelente publicacion
 
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1 de 1 de los participantes encontró que el siguiente comentario es útil:
, 2017-05-22
Comentarios por: Arturo
 
Las mamás: dispuestas a tomar riesgos para impulsar las carreras de sus críos, felicitación a todas ellas.
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1 de 2 de los participantes encontró que el siguiente comentario es útil:
Casas para las madres , 2017-05-23
Comentarios por: Manuel Rojas
 
Algo que resaltar sobre estas casas es que se puede diferenciar entre una casa donde vivr y "una casa para vivir"
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0 de 1 de los participantes encontró que el siguiente comentario es útil:
, 2017-05-22
Comentarios por: daniel fuentes castillo
 
el regalo perfecto para mama
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