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Convierten los Restos de Luis Barragán en un Diamante (Literalmente)

La historia de cómo una artista convirtió los restos de barragán en un diamante para seducir a una mujer italiana que guarda celosamente el archivo del arquitecto mexicano en suiza. (Lun, 01 Ago 2016)
Convierten los Restos de Luis Barragán en un Diamante (Literalmente) El arquitecto mexicano Luis Barragán, considerado el más importante en la historia de México, fue transformado en un diamante como parte de un complicado plan para seducir a la dueña de su archivo --que está en Suiza, lejos del público-- por parte de una artista.

La artista conceptual estadounidense Jill Magid convenció a la familia de Barragán de que donaran sus cenizas para transformarlas en un diamante, un servicio que ofrecen algunas compañías actualmente, jugando con la idea de hacer algo que sea "para siempre" con la muerte, un recuerdo brillante. En septiembre pasado, Magid abrió la tumba de Barragán y obtuvo su urna con sus cenizas; en abril la compañía que contrató, que también está ubicada en Suiza, le entregó un diamante de 2.02 quilates.

La idea de Magid era "pedir la mano" de la dueña del archivo de Barragán y "cambiar su cuerpo por el cuerpo de su obra" para regresar el archivo a México y hacerlo disponible. Antes Magid ya había llamado la atención del público haciendo arte conceptual con tintes políticos sobre este archivo, el cual fue comprado por el presidente de la compañía suiza de muebles Vitra y su esposa, Federica Zanco. Magid evocó esta relación como una historia de amor asfixiante entre Zanco y el archivo y había cuestionado en una exposición: "¿Qué significa que el legado de un artista sea propiedad de una corporación?".

La historia de cómo el archivo salió de México es una historia más en la que la burocracia o la negligencia de las instituciones mexicanas pierden la oportunidad de cuidar la cultura de este país. Raul Ferrera, socio de negocios de Barragán, heredó el archivo, pero después de intentar hacer algunas operaciones un tanto vacilantes con él, aparentemente perturbado, se suicidó y su viuda heredó el archivo, el cual vendió a Max Protetch, un art dealer estadounidense. Zanco, una historiadora italiana y su pareja, el millonario suizo Rolf Fehlbaum, cabeza de la compañía de muebles Vitra, luego compraron la casa de Barragán y el gigantesco archivo (el cual está guardado en las bodegas de Vitra y se dice que tiene más de 13 mil dibujos) por unos 3 millones de dólares.

En una excelente crónica en la revista New Yorker se narra cómo Magid fue a Suiza a hacer su propuesta, entregando el "anillo de compromiso" a Zanco. Es una excelente historia, pero es complicada y no necesariamente tiene un final feliz o un final muy claro (por el momento). Zanco ha trabajado por años en el archivo en una labor solitaria y describió el trabajo de Magid montando este acto com una "telenovela" en el país del "realismo mágico". Por el momento la idea sigue abierta y La Propuesta, ya como una exposición en la cual se mostrará al público el anillo de Barragán-diamante se inaugurará en una galería de arte de San Francisco en septiembre de 2016.

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Lista de comentarios

2 de 7 de los participantes encontró que el siguiente comentario es útil:
Extensión. , 2016-08-08
Comentarios por: Miroslava Arredondo
Articulo
 
Hace unos días leí este tema por otro medio, en el que se mencionaba que la exposición de San Francisco incluiría fotografías de la exhumación. Personalmente aun estoy shockeada e indignada con todo este asunto, después de todo, estamos hablando de una persona, no de un objeto que es como lo estan tratando. Cada vez el mundo esta más deshumanizado, buscando más y más riqueza sin darse cuenta que su mismo egoismo es causa de su destrucción...
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1 de 6 de los participantes encontró que el siguiente comentario es útil:
Barragán: el cadáver y la memoria , 2016-08-10
Comentarios por: Diego Petersen
articulo
 
La exhumación de una parte de las cenizas de Luis Barragán para convertirlo en diamante pone de nuevo sobre la mesa un tema que, en una cultura fetichista como la nuestra, nunca se agota: a quién pertenecen los cadáveres de los notables; a quién la memoria. En Santa Evita, Tomás Eloy Martínez, narra magistralmente cómo la gestión de la memoria de la primera dama argentina estaba estrechamente vinculada a la posesión del cadáver; los militares luchaban por desaparecerlo; los peronistas por embalsamarlo. Dice mi maestra de asuntos religiosos que no hay santo sin hagiografía ni devoción sin reliquia. Si alguien sabe todo de la administración de la memoria y la explotación del cadáver es nada menos que la iglesia católica que lleva siglos gestionando historias y recabando reliquias. Luis Barragán corre el riesgo de convertirse en una memoria administrada y un cadáver sacralizado. De la hagiografía del arquitecto jalisciense se han encargado su discípulos y seguidores. No es que le falten méritos, por el contrario, no hay duda de ellos, pero su biografía contada por sus admiradores, como pasa con los santos, ha ido perdiendo riqueza, limando asperezas, eliminado las contradicciones. Parte esencial de la hagiografía es encontrar coherencia donde no necesariamente la hubo y eliminar de la memoria los pasajes que no abonan a construir un personaje plano y unívoco. Todos los santos, al igual que los héroes de la historia, terminan semejándose entre ellos, y al final ninguno parece humano. Pero lo que hace la devoción es la reliquia. Sea la lengua de un San Antonio de Padua, la casulla ensangrentada de un mártir cristero Santo Toribio o los huesos (aunque sean de perro) de Cuauhtémoc en Ixcatiopan. Más allá de la payasada de la artista Jill Magid de convertir una parte de las cenizas de Barragán en diamante (no tengo duda que, como dijo Juan Villoro, ese no hubiese sido el destino que el arquitecto de la perfecta sencillez habría escogido para él) lo que es totalmente reprobable es la manipulación de la memoria que han emprendido los galeristas de México y Estados Unidos en complicidad con una parte de la familia. A lo único que abona el performance del diamante de Barragán es a la gestión de la devoción absurda; a convertir en fetiche a quien sin duda fue uno de los más importantes artistas mexicanos del siglo XX. Para suerte de todos, la obra ahí está. Algunas en desgracia, otras en perfecto estado de conservación; algunas extraordinarias, otras ordinarias. El cadáver es de la familia y ahora de un puñado de oportunistas; la memoria del arquitecto, mientras no lo terminen de santificar, es todavía un bien público.
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0 de 2 de los participantes encontró que el siguiente comentario es útil:
Es que a los mexicanos ya se nos acabó la vergüenza , 2016-08-13
Comentarios por: Nalleli
La ignominia de una artista mediocre
 
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