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Hombre escala los rascacielos más altos del mundo sin cuerdas
En enero de 2026, Alex Honnold escaló sin cuerda el Taipei 101 (508 m) en un evento transmitido en vivo. No es solo una hazaña deportiva: es una excusa perfecta para recordar cuando este edificio fue el más alto del mundo… y cómo, a partir de 2010, Asia y Oriente Medio empezaron a adueñarse del “ranking” con torres cada vez más altas como la de la imágen. (Mar, 27 Ene 2026)
Durante hora y media, el mundo vio a Alex Honnold hacer lo que suena como una mala idea escrita por un guionista demasiado entusiasta: escalar el Taipei 101 sin cuerda ni arnés.
Y aquí está lo curioso: Honnold no eligió cualquier pared. Eligió un edificio que, para toda una generación, simbolizó un momento exacto en la historia de los rascacielos: el día en que los 500 metros dejaron de ser “ciencia ficción” y se volvieron un número real.
Cuando el Taipei 101 fue “el número uno”
El Taipei 101 fue el edificio más alto del mundo cuando abrió a finales de 2004. Y lo fue hasta que Dubái lo destronó con el Burj Khalifa, que en 2010 empujó el récord a otro planeta.
De pronto, el problema ya no era “¿se puede hacer?” sino “¿quién se atreve?”
En esos años, la carrera por la altura se volvió un marcador deportivo: uno subía, otro respondía. Y hacia 2016, el guion parecía claro: Asia se iba a quedar con casi todo.
2016: el año en que parecía que China iba a dominar el cielo
En 2016, muchos artículos (y muchas maquetas) hablaban de una lista de gigantes que iban a acomodarse en los primeros puestos del mundo.
Lo interesante, visto desde 2026, es que esa lista tiene un giro: algunas torres cumplieron el pronóstico; otras se quedaron como “fantasmas” por años; y otras terminaron siendo un recordatorio de que la ingeniería no existe en el vacío (hay economía, política, permisos, rutas aéreas y crisis).
A continuación, la lista con las torres clave —aprovechando las imágenes— y una nota breve de contexto actual:
1) Burj Khalifa (Dubái) — 828 m El punto de quiebre: después de este, el resto del mundo empezó a competir por el “segundo lugar”… hasta que Arabia Saudí intentó ir por el kilómetro.
2) Ping An Finance Center (Shenzhen) — 599 m Se proyectó más alto (se hablaba de ~660 m con un remate), pero el diseño final quedó por debajo de ese plan. Aun así, es un monstruo urbano y una declaración de poder financiero.
3) Shanghai Tower (Shanghái) — 632 m Una de las grandes “ganadoras” de esa época: consolidó a China en la élite de los megatalls y se volvió un ícono inmediato del skyline.
4) Makkah Royal Clock Tower (La Meca) — 601 m Más que altura: aquí el mensaje es simbólico. Un rascacielos-reloj que funciona como hito religioso, urbano y mediático.
5) Goldin Finance 117 (Tianjin) — 597 m (inconcluso durante años) El plot twist de la historia. Se “coronó” en altura hace tiempo, pero pasó años parado. Su caso se volvió referencia obligada sobre el costo de soñar en vertical sin una realidad financiera sólida.
6) Lotte World Tower (Seúl) — 555 m Una torre que sí llegó a tiempo para presumir el salto de Corea del Sur al club de los gigantes.
De “récord mundial” a escenario
Hoy el Taipei 101 ya no es el más alto: es el undécimo, según rankings ampliamente citados. Pero la escalada de Honnold nos recuerda una verdad incómoda (y útil): la arquitectura no se queda quieta.
Un edificio puede pasar de ser el número uno a ser “un capítulo” en la historia… y aun así seguir siendo una máquina cultural potentísima. Taipei 101 ya no domina por metros; domina por significado.
También hay un tema ético que, quieras o no, toca a la profesión: cuando un evento potencialmente mortal se convierte en transmisión global, el edificio deja de ser solo infraestructura. Se vuelve parte de un espectáculo. Y eso cambia la conversación.
La carrera por la altura es seductora, pero casi nunca es el verdadero corazón del proyecto.
Lo que queda —lo que sobrevive a los rankings— es el edificio que sigue diciendo algo cuando ya no es “el más”. El que mantiene identidad, narrativa, uso y valor urbano cuando el récord se fue a otra ciudad.
Taipei 101 ya perdió su corona hace años… y aun así, en 2026, volvió a ser el centro del mundo por una razón distinta: porque un buen ícono no vive de un número, vive de lo que provoca.
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Lista de comentarios
1
de
5
de los participantes encontró que el siguiente comentario es útil:
Rascacielos mas altos del mundo
,
2015-09-28
Comentarios por:
Pedro C. Montenegro
Son grandes obras de ingeniería que demuestran la imaginación y la capacidad de los proyectistas, por otra parte demuestran que las grandes inversiones solo favorecen a una minoría de la población mundial, ya que la gran mayoría vive con grandes necesidades.