Noticias : Arquitectura : ¿Por los arquitectos suelen vivir casi hasta los 100 años y siguen ejerciendo?

Noticias de Arquitectura

¿Por los arquitectos suelen vivir casi hasta los 100 años y siguen ejerciendo?

Hay algo curioso cuando se repasa la historia de la arquitectura del siglo XX: varios de sus nombres más importantes trabajaron hasta edades que hoy siguen sorprendiendo. (Mar, 08 Sep 2026)
¿Por los arquitectos suelen vivir casi hasta los 100 años y siguen ejerciendo? Oscar Niemeyer (1907–2012 105 años) continuó proyectando edificios después de cumplir los 100 años. Frank Lloyd Wright (1867–1959 93 años) siguió trabajando prácticamente hasta el final de su vida. Philip Johnson (1906–2005 98 años) continuó vinculado a la arquitectura durante décadas. Y otros profesionales de distintas generaciones han demostrado que diseñar, dibujar, investigar y resolver problemas complejos no necesariamente desaparece con la edad.

¿Casualidad?

No podemos decir que la arquitectura sea responsable de que una persona viva más años. Pero sí existe una explicación que hace que estos casos resulten especialmente interesantes: la profesión mantiene al cerebro trabajando constantemente.

Diseñar un edificio implica imaginar espacios, resolver problemas, tomar decisiones, recordar información, aprender nuevas herramientas y adaptarse a condiciones que cambian de un proyecto a otro.

En otras palabras, un arquitecto difícilmente pasa décadas haciendo exactamente lo mismo.

Niemeyer: más de un siglo diseñando en edificios


El caso de Oscar Niemeyer parece escrito para esta historia.

Nacido en Río de Janeiro en 1907, murió en 2012, a los 104 años, después de una carrera que prácticamente atravesó todo el siglo XX.https://i.imgur.com/SRMSYp6.jpeg

Forgemind ArchiMedia. Oscar Niemeyer - portrait 01. [PNG]. flic.kr. Link. CC BY 2.0.
Uno de sus últimos episodios públicos ocurrió en 2012, cuando visitó las obras de ampliación del Sambódromo de Río de Janeiro, una construcción que él mismo había diseñado décadas antes.

Lo sorprendente no era únicamente su edad. Niemeyer continuaba involucrado en proyectos y hablando de arquitectura cuando ya había superado el siglo de vida.

Y no fue el único.

Frank Lloyd Wright murió a los 91 años después de una carrera extraordinariamente extensa.  Philip Johnson llegó a los 98. Otros arquitectos reconocidos también permanecieron profesionalmente activos durante edades en las que la mayoría de las personas ya lleva mucho tiempo retirada.



Esto plantea una pregunta inevitable:

¿Qué tiene la arquitectura que puede mantener tan ocupado al cerebro durante décadas?

El estudio demográfico de profesiones creativas


Esto se ha estudiado cientificamente, por ejemplo hay estudios enfocados especificamente en la demografía de las artes como "Lifespan and longevity among representatives of creative professions" (publicado en el Advances in Gerontology). E hallazgo de este estudio es que después de analizar la edad de fallecimiento de casi 50,000 profesionales de las artes y las ciencias. Al segmentar los datos, los científicos descubrieron que los arquitectos y los académicos lideraban los índices de supervivencia en la vejez extrema. De hecho, el 8.33% de las mujeres arquitectas estudiadas logró cruzar la barrera de los 100 años, un porcentaje significativamente superior al de escritoras, poetas o músicos de rock, quienes registraron esperanzas de vida notablemente más cortas

Diseñar es resolver problemas constantemente


Para entender este fenomeno, debemos pesnar en lo que ocurre durante un proyecto: Primero hay que entender las necesidades del cliente., espués aparecen el terreno, el clima, la orientación, las circulaciones, la estructura, las instalaciones, los materiales, el presupuesto y las normativas y cuando parece que todo está resuelto, aparece un cambio, el cliente modifica una necesidad, el presupuesto se reduce, una instalación no cabe, el terreno presenta una condición inesperada, cambia una norma. El proyecto vuelve a la mesa.

Para el cerebro, lo anterior, significa estar continuamente analizando información, buscando alternativas y tomando decisiones.

La investigación sobre envejecimiento cerebral ha estudiado precisamente este tipo de actividad mediante el concepto de reserva cognitiva.

La idea es sencilla: las personas que mantienen una elevada actividad intelectual a lo largo de su vida pueden desarrollar una mayor capacidad para afrontar los cambios asociados al envejecimiento cerebral. Esta reserva se ha relacionado con un menor riesgo o una aparición más tardía de determinados síntomas de deterioro cognitivo.

Eso no significa que los arquitectos sean inmunes al Alzheimer ni que una profesión intelectual pueda garantizar una vida larga.

Pero sí ayuda a entender por qué mantenerse mentalmente activo puede ser importante.

Una profesión que obliga a seguir aprendiendo


Hay otra característica de la arquitectura que juega a su favor: la profesión cambia constantemente.



Un arquitecto que comenzó dibujando a mano pudo pasar después al CAD, posteriormente al modelado 3D y BIM, y hoy puede estar incorporando inteligencia artificial a su proceso de diseño.

Lo mismo ocurre con materiales, sistemas constructivos, normativas y herramientas de representación.

El profesional que quiere mantenerse vigente tiene que aprender continuamente.

Y esa necesidad de aprendizaje puede ser beneficiosa para el cerebro.

La investigación ha encontrado asociaciones entre educación, complejidad ocupacional, actividades intelectualmente estimulantes y una mayor reserva cognitiva.

Para un arquitecto, aprender algo nuevo no necesariamente termina cuando recibe su título.

De hecho, puede ser justo cuando empieza.

La experiencia también se convierte en una herramienta


Hay algo que distingue a la arquitectura de muchas actividades: la experiencia acumulada puede seguir teniendo muchísimo valor.

Un arquitecto con 40 años de profesión ha visto problemas que un recién egresado todavía no conoce.

Ha enfrentado cambios de presupuesto, errores de obra, conflictos entre especialidades, materiales que no funcionaron como esperaba y soluciones que sí dieron resultado.

También ha aprendido a reconocer problemas antes de que aparezcan.

Esa experiencia crea una especie de biblioteca mental.

Por eso, cumplir años no necesariamente significa perder valor profesional. En una disciplina donde la observación, el criterio y la capacidad de anticiparse son fundamentales, los años pueden convertirse en una ventaja.

Y quizá eso ayude a explicar por qué algunos grandes arquitectos continuaron trabajando hasta edades extraordinarias.

Aunque no se trata exclusivamente de arquitectura. Leer, aprender, enseñar, escribir, resolver problemas, estudiar nuevas disciplinas o mantener actividades intelectualmente exigentes también forman parte de los comportamientos que se han relacionado con un envejecimiento cognitivo más favorable.

Texto y redacción: Equipo de Editores Buscador de Arquitectura.
Fuentes: Anisimov, V. N., & Zharinov, G. M. (2014). Lifespan and longevity among representatives of creative professions. Advances in Gerontology4(2), 83–94. https://doi.org/10.1134/s2079057014020027

Imagen principal: George Smyth. (2026). The Architect's Hand. [JPG]. flic.kr. Link. CC BY-NC-SA 2.0.

Compartir artículo:

Lista de comentarios



Agregar un comentario

Por favor llene completamente la forma abajo, y nosotros agregaremos su comentario tan pronto como sea posible.