Noticias : Entrevistas : Video: compañía china construye rascacielos de 57 pisos en 19 días

Noticias de Arquitectura

Video: compañía china construye rascacielos de 57 pisos en 19 días

Lo que comenzó como una visión urbana ambiciosa terminó conectando con una revolución global capaz de levantar edificios en tiempo récord… y de replantear cómo queremos habitar el futuro. (Mie, 22 Abr 2026)
Video: compañía china construye rascacielos de 57 pisos en 19 días Cuando el influyente arquitecto Richard Rogers se sumó al desarrollo de las Torres Atrio en Bogotá, junto al colombiano Giancarlo Mazzanti, la intención no era simplemente añadir otro rascacielos al horizonte. La apuesta era mucho más ambiciosa: transformar la relación entre arquitectura, ciudad y personas.



Desde el inicio, la maqueta del proyecto revelaba algo más que una obra de gran escala. Mostraba un sistema urbano pensado para reconectar una zona fragmentada y devolverle vida a través del espacio público.

Rogers, conocido por obras como el Centro Pompidou o la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas, defendió siempre que las ciudades deben diseñarse como lugares de encuentro. En su visión, el espacio público no es un complemento, sino el verdadero corazón urbano.

Para Rogers, el rol del arquitecto iba mucho más allá del diseño. Implicaba entender las dinámicas sociales, reducir la desigualdad en el acceso a los espacios y crear entornos que funcionaran tanto a escala humana como urbana. La estética y la funcionalidad, desde su perspectiva, no podían separarse: ambas forman parte de la experiencia.

Sin embargo, mientras esta visión apuesta por la permanencia, la adaptabilidad y la experiencia urbana, en otras partes del mundo surge una tendencia que parece ir en dirección opuesta: construir más rápido que nunca.


En Changsha, la empresa Broad Sustainable Building logró levantar un rascacielos de 57 pisos y 200 metros de altura en menos de tres semanas efectivas. Un ritmo que redefine por completo lo que se considera posible en construcción.

Este edificio fue ensamblado a partir de módulos prefabricados, donde cada unidad —de cerca de 60 metros cuadrados— integraba desde instalaciones eléctricas hasta sistemas de ventilación. El proceso transformó la obra en una especie de ensamblaje a gran escala.

De acuerdo con Zhang Yue, este modelo no solo reduce tiempos, también mejora la eficiencia energética y permite reutilizar materiales, especialmente el acero. La lógica es clara: industrializar la construcción para hacerla más rápida, controlada y sostenible.

Pero aquí surge una tensión interesante. Mientras proyectos como Atrio buscan construir ciudad a través de la experiencia y el espacio compartido, este tipo de desarrollos prioriza velocidad, eficiencia y repetibilidad.

El proyecto Atrio contemplaba una inversión inicial de 250 millones de dólares (aprox. 4,250 millones de pesos mexicanos) y dos torres de uso mixto: una de 44 niveles y otra de 59, alcanzando hasta 268 metros de altura. Más allá de su escala, su verdadero valor estaba en cómo se integraba con su entorno.

Hoy, ambas visiones no compiten necesariamente, pero sí plantean una pregunta clave: ¿el futuro de las ciudades debe construirse pensando primero en la velocidad… o en la forma en que las personas viven esos espacios?

Más allá de la velocidad, este modelo plantea una reflexión sobre el futuro de la arquitectura y la construcción, al proponer procesos industrializados que permiten reducir tiempos, costos y consumo energético sin comprometer la funcionalidad del edificio.

La respuesta parece estar en un punto intermedio. Una arquitectura que aproveche la tecnología para optimizar procesos, pero que no pierda de vista su impacto social.

Porque al final, más allá de los récords o la altura, un rascacielos realmente importante es aquel que logra algo mucho más complejo: convertirse en parte viva de la ciudad.

Del Archivo Torres Atrio: Richard Rogers levanta un rascacielos en Bogotá






Y para lograr ese fin, un arquitecto debe ser una mezcla de científico, artista, ingeniero, sociólogo y politólogo, opina.

¿Cuál es el rol del arquitecto?

Para mí, el problema crítico que debe resolver la arquitectura es la división entre ricos y pobres; hay tremendas apariencias de lujo y de exclusividad, y la gente siente que no está siendo tratada de forma justa. Vivimos en la era de la codicia, y las presiones del mercado han estrechado la posición del arquitecto frente a la sociedad. Si vives en una ciudad, hay muchos barrios populares y tienes que lidiar con eso. Nosotros tenemos que entender por qué no estamos tratando a la gente de forma justa.

¿Se considera más un urbanista que un arquitecto?

No veo que haya una división, realmente, y no creo que la debiera haber. Yo nací en Florencia (Italia) y mi ídolo era (Filippo) Brunelleschi: además de ser un artista, era escultor, matemático, arquitecto… y muchas otras cosas. Los edificios construyen las ciudades, y creo que un arquitecto debe entender los espacios públicos que va a generar. Y crear espacios públicos es hacer urbanismo. Ella o él (los arquitectos) son ciudadanos, y eso implica mucho más aspectos que ser simplemente ‘decoradores’. La vocación de un arquitecto debería ser pensar en la función que cumplirá un edificio en su entorno; en un nivel, tiene que mirar las cosas pequeñas que las personas necesitan; y en otro nivel, las cuestiones globales, como el cambio climático. Y eso es lo que me emociona, lo que significa para mí ser arquitecto.

Me encantaría ver un cambio en la educación, por ejemplo, que estudies arquitectura y te especialices en sociología o en política. Diría que la arquitectura también es política, porque aunque no decide lo que hacemos, sí nos determina.

¿Cómo se pueden solucionar los problemas de una ciudad que no está bien planificada?

Parte por parte. Puedes crear un maravilloso sendero o, si tienes suerte, una plaza fantástica, como la que diseñamos para el Centro Pompidou, que ahora es una de las más usadas en Europa. La idea es crear un lugar de encuentro para que la gente intercambie ideas.



¿Qué valor les da a la funcionalidad y a la estética a la hora de diseñar un edificio?

No pueden separarse. No me agradecerías si diseñara una silla poco funcional. Y la estética es importante en todo. Nos gustan las cosas bonitas. Cuando vas a encontrarte con tus amigos, no vas a un bar solo porque preparan buen café, vas porque es bonito, hay buen ambiente...

¿Cómo puede ayudar la arquitectura?

Haciendo feliz a la gente. Te estoy dando una respuesta simple, pero en el fondo es eso. Tú eres agradable, eliges ir lindo, y quieres que el entorno también lo sea. No es tan difícil. La complejidad viene en la democratización del espacio. Lo que nosotros hacemos es buscar ideas para eso.

Una de sus mayores preocupaciones es la utilidad. ¿Cómo diseñar un edificio que no quede obsoleto en poco tiempo?

Creo que el cambio es uno de los desafíos más críticos que enfrentamos. El cambio es muy rápido. Y no hay nada más inútil que un edificio al que no se le puede añadir ni quitar nada para adaptarse a los tiempos. Los edificios de hoy no pueden constreñir el crecimiento. Los edificios sostenibles, que se adaptan, son más duraderos, y eso es bueno para el mundo.



¿Cómo crea edificios adaptables?

La flexibilidad, la adaptabilidad y la capacidad de que algo pueda ir adentro o afuera del edificio es lo más importante, porque todo eso da lugar a otro tipo de interacciones entre la gente. Es como algunos tipos de jazz, en los que se puede improvisar una melodía. Y es lo que la gente necesita. Cuando vimos que Mazzanti lo estaba haciendo, nos gustó mucho. Él tiene las habilidades que estábamos buscando, y aquí estamos. La arquitectura habla de las relaciones humanas y el trabajo del arquitecto es un trabajo de equipo.



¿Esa es la idea de las Torres Atrio?

Sí, claro. Cuando proyectamos la obra, pensamos en dos clientes: el comercial y las personas, que tienen el derecho a estar en un entorno bonito y tranquilo. Y tenemos que satisfacer a ambos.

Empezamos por mirar el espacio público. La posición es fantástica (la zona del Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, en la intersección de las avenidas El Dorado y Caracas), con la Estación Central, que va a ser un punto muy bueno para transportarse (conectará las troncales de la carrera 10.ª, la calle 26 y la Caracas), y hay edificios históricos e importantes. Pero ahora la zona es un poco… Hay grandes oficinas allí, pero cuando sales, no puedes ir a ningún lado. De hecho, cuando preguntas cómo salir te indican la puerta de atrás, no la frontal. Se trata de regenerar un espacio, rediseñar el skyline y hacer que los edificios dialoguen entre sí, de que la gente disfrute del entorno.

¿Cree entonces que el camino es que las empresas privadas generen el espacio público?

Tenemos que ser realistas: conforme la gente paga menos y menos impuestos, hay menos y menos dinero para hacer cosas para el público. Una de las esperanzas es que el sector privado financie estas iniciativas para salvar esa brecha, como de hecho se hace ya en muchas ciudades. Es un tema de responsabilidad social.



¿Por qué decidió trabajar en Colombia?

¿Por qué no (ríe)? Yo disfruto mucho Latinoamérica, vengo al menos un par de veces al año. Y me encanta el arte precolombino, tengo algunas piezas.

Tiene 82 años y sigue en plena actividad. ¿Cómo se siente?

Como decía mi madre a los 90 años: “Siento que tengo 18 hasta que me miro al espejo”. Yo siento lo mismo, sólo que no tengo 90 todavía (ríe). Estoy disfrutando cada segundo de mi vida mucho más que antes. Mi deseo es estar aprendiendo algo nuevo hasta que muera, mirando al futuro.



Rascacielos bogotano

El proyecto Atrio contempla dos torres de uso mixto: la Norte, con 44 pisos y 200 metros de altura, y la Sur, con 59 pisos y 268 metros de altura, similar a la torre más alta del proyecto BD Bacatá (66 pisos) y significativamente más elevada que la Torre Colpatria. Todo, en torno de un gran espacio público de 10.000 metros cuadrados. Su estructura metálica de refuerzo pesa el doble que la de la torre Eiffel. En la primera etapa del proyecto se invertirán 250 millones de dólares. 

Compartir artículo:

Lista de comentarios

0 de 8 de los participantes encontró que el siguiente comentario es útil:
¿Por qué no ponen más historias como la de Richard? , 2015-04-23
Comentarios por: Martin
la historia de Richard Rogers
 
Historias como la de Richard estimulan a que sigan el sueño de ser arquitecto a pesar de los fuertes problemas
Responda al comentario aquí - ¿Este comentario es útil para usted?    



Agregar un comentario

Por favor llene completamente la forma abajo, y nosotros agregaremos su comentario tan pronto como sea posible.