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Lebbeus Woods más allá de la representación.

Si bien la obra del arquitecto de origen norteamericano Lebbeus Woods (1940-1912) está expresada mayoritariamente en dibujos, su producción durante prácticamente toda su carrera profesional puede considerarse como una reflexión en torno a la arquitectura como reflejo de la condición humana y las sociedades contemporáneas.
Los dibujos de Lebbeus Woods sin duda demuestran una gran destreza técnica y una enorme creatividad, sin embargo el valor de su obra va más allá de la representación y la espectacularidad de sus diseños.



Para adentrarse en los territorios de Woods hay dos caminos, el primero podría ser el estético y el segundo el existencial; ambas rutas pueden conducir a buen puerto, sin embargo el segundo, aunque es más agreste, quizá sea el más adecuado para verdaderamente comprender las aportaciones de Lebbeus Woods a la arquitectura contemporánea.






















Woods era reconocido por sus diseños experimentales que evocaban ciudades y mundos futuristas, sin embargo la percepción de su obra desde esta panorámica ubica al espectador como una suerte de turista, para el que los espacios urbanos y arquitectónicos se convierten en un escenario teatral en donde las diferentes la vida se presentan a manera de ficción. En este caso, la arquitectura se convierte en un mero objeto de contemplación y no en un centro de producción de símbolos y significados, lo que en esencia es la obra de Woods.








Mientras que desde el punto de vista artístico el trabajo de Lebbeus Woods fue el de un visionario adelantado a su tiempo, en el medio arquitectónico -sobre todo bajo la mirada de los más ortodoxos- fue considerado como un creador de arquitecturas fantásticas e incluso caprichosas y frívolas, debido a sus poco convencionales enunciados formales, que por lo menos durante los años ochentas y noventas –momento en el que produce la mayor parte de sus trabajos más conocidos- eran prácticamente irrealizables desde el punto de vista constructivo.

Es indiscutible que ambas posturas en su momento tenían algo de verdad, sin embargo en el contexto contemporáneo en el que los cartabones más rígidos del racionalismo y las diatribas postmodernas han sido rebasados, la obra de Woods, paradójicamente, puede considerarse esencialmente moderna. En la obra de Woods el espíritu de los arquitectos y pensadores futuristas de comienzos del siglo XX siempre estuvo latente, la constancia de ello podemos encontrarla en el Manifiesto que redactara en 1992 y que dice:

“La arquitectura y la guerra no son incompatibles. La guerra es arquitectura y la arquitectura es la guerra.

Estoy en guerra contra mi tiempo, contra la historia, contra toda la autoridad que reside en las formas estables y aterradoras.

Soy uno de los miles en desavenencia; que no tiene hogar, ni familia, ni doctrina, ni un lugar estable donde encontrarme mí mismo, que no conoce el principio ni el final, sin un lugar sacro o primordial.

Le declaro la guerra a los íconos y a los dogmas, en todas las historias que podrían encadenarme a mi propia falsedad y lamentables temores.

Yo solo ubico momentos, vidas que pasan como instantes, formas que aparecen con fuerza infinita y luego se funden en el aire.

Soy un arquitecto, un constructor de palabras, un sensualista que adora la carne, la melodía, una silueta contra del cielo oscurecido.

No puedo saber tu nombre. Tampoco puedo conocer el mío.

Mañana empezaremos juntos la construcción de una ciudad.”

Las arquitecturas y ciudades de Lebbeus Woods aparecen sin un riguroso programa social, no obstante en ellas subyace la idea de que el hecho urbano-arquitectónico puede, en cierta medida, determinar el comportamiento humano y por consiguiente encauzar nuevos modos de pensar y habitar.

Esta idea aparece en sus propuestas relacionados con los “espacios libres” orientados a la disolución a las “políticas de uso” otorgándole al individuo la posibilidad de decidir sobre su manera de habitar y de relacionarse con su entorno. Es aquí y no en sus representaciones gráficas e imaginarios arquitectónicos donde se encuentra la verdadera aportación de Lebbeus Woods al andamiaje arquitectónico contemporáneo.

Lebbeus Woods (1940-2012)

Nació en Lansing, Michigan, EUA en 1940. Era reconocido por sus diseños experimentales que evocaban ciudades y mundos futuristas. A pesar de que sus diseños rara vez eran materializados, se convirtieron en material que marcó a cineastas y otros artistas.

No obstante el carácter experimental de los diseños de este arquitecto, los bocetos, maquetas y apuntes fueron difundidos y admirados ampliamente a lo largo de su vida, en diversas galerías alrededor del mundo, como lo atestiguó su última exposición en la galería Friedman Benda en la ciudad de Nueva York.

Woods estudió en la Universidad de Illinois y la Universidad de Purdue, después trabajó para el despacho de Eero Saarinen y Asociados de 1964 a 1968. Tiempo después se declararía admirador del trabajo conceptual de éste.

En 1988 ayudó a fundar el Instituto de de Investigación para la Arquitectura Experimental, un grupo dedicado a la práctica de la arquitectura experimental. Más recientemente fue un bloguero famoso que escribía sobre gan variedad de tópicos. El último año uno de sus temas principales fue el artista chino Ai Weiwei, a quien apoyó durante sus problemas legales.

Uno de los proyectos de Wood que vio la luz fue el Pabellón de Luz en Chengdu, China, un proyecto que realizó en colaboración con el arquitecto Christoph A. Kumpusch.

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